martes, 22 de septiembre de 2015

"Carlos, rey emperador" baja su audiencia dos puntos desde su estreno

Por primera vez, Blanca Suárez hace su debut en la serie. Sin embargo, la novedad no ha bastado para mantener los resultados de la semana pasada.
Anoche vimos por fin a la joven Isabel de Portugal lucir sus encantos, todo un orgullo de hija para su padre, Manuel I, pero parece que la breve entrada de estos nuevos personajes no ha suscitado mayor interés que el romance entre Carlos y Germana de Foix la semana pasada. Todo hay que decirlo, se suma ahora la corte inglesa de Enrique VIII y Catalina de Aragón, pero salvo escenas muy sueltas, la mayor parte del tiempo lo pasamos con Carlos, que parece agorafóbico (no hay día que no se quede en palacio, y como mucho, salir fuera quiere decir salir al claustro). El muchacho ha empezado ya a mover fichas por el tablero de juego: casará a su hermana Leonor con el anciano Manuel I de Portugal, y a Germana de Foix con el duque de Brandenburgo, hermano de uno de los príncipes electores, para lograr su influencia y el apoyo como candidato al Imperio, tras saberse que Maximiliano de Austria terminó sucumbiendo a su enfermedad. 

Carlos cada vez tiene más claro que el destino lo ha elegido a él y que Dios estará de su lado para combatir la amenaza infiel, pero todos sus esfuerzos parecen en vano: anoche se registró una caída del 2% de audiencia respecto al estreno, dejando a la serie con un 13,5% de audiencia, a sólo un 0,1 de "El Intermedio", cifras que empiezan ya a ser preocupantes. En números globales, se posiciona en el cuarto puesto como programa de la tarde-noche, descendiendo en el ránking, aunque todavía se mantiene en relativa buena posición durante el Prime Time por detrás de "La Voz Kids", que también, a pesar de seguir siendo líder, ha perdido un pequeño porcentaje de su audiencia. El pronóstico de la serie dista mucho de ser bueno, y más cuando todavía quedan bastantes capítulos por emitir. "Carlos" aún tiene posibilidades de remontar su audiencia, pero todo depende del trabajo que los guionistas hayan hecho. A continuación, doy a conocer algunos puntos negativos que pueden ser causa del lastre de audiencia que padece la serie:

   1) Lentitud. De momento vamos tres episodios y aún no se ha visto que la trama arranque. El      desarrollo de la ficción es demasiado lento. La cuestión imperial debería de haberse resuelto a más tardar anoche, pero parece que se prolongará uno o dos capítulos más, lo cual nos va acercando poco a poco al ecuador de la serie que, si no avanza con más ritmo, se dormirá en los laureles.

  2) Relaciones impersonales. En "Isabel" las relaciones entre la reina y sus consejeros eran muy personales y desprendían sentimiento, aunque se tratase de ficción y nada más pero, en "Carlos, rey emperador", no hay simpatías entre éste y Chiévres, Adriano de Utrecht, Gattinara... Cada uno aparece en una secuencia para sobornar a otro o para pedirle que apoye a Carlos como futuro emperador, pero no sabemos nada de ellos. Desconocemos cuáles son sus orígenes, formación, verdaderos intereses (aparte del poder sobre otros, que ya es muy obvio y estamos hartos de verlo)... Son personajes que están totalmente despersonalizados, que van y vienen, que están para añadir interés, pero sin lograrlo, a fin de cuentas.

  3) La vida de Corte. Las damas, los consejeros, cardenales y otros nobles al servicio del rey no se pasaban todo el día dialogando con otros para inquirir por dónde sacar tajada. Tenían sus propias vidas, sus matrimonios de conveniencia y sus propias preocupaciones como señores de vasallos, aunque en esta época la aristocracia ejerce el poder más jurisdiccionalmente que de facto como en la Edad Media. Celebraban fiestas y banquetes, acudían a cacerías o litigios judiciales, organizaban juegos y justas de tradición medieval... En concreto, la corte flamenca era muy ostentosa y Carlos V quiso vivir en Castilla disfrutando de los mismos placeres que en Flandes, y quedarse encerrado en palacio no era uno de ellos. Le encantaba ir de caza y adoraba el antiguo ideal de los caballeros. 

4) Escenarios enclaustrados. La ficción histórica aborda lugares muy distantes de la geografía europea, y tan pronto estamos en España como tan pronto en Francia, en Inglaterra... pero siempre es lo mismo: sitios cerrados. El palacio. No salimos de palacio nunca. La serie pretende transmitirnos una imagen un tanto idealizada. Los reyes no se pasaban la vida encerrados firmando cartas de privilegios. Al contrario, los nobles nacían para luchar, pero cuando no había guerra, para disfrutar, y si había algo que odiasen y les difamase de verdad era trabajar con las manos. En la época los trabajos pesados y manuales eran considerados de "pecheros" (gente no privilegiada y que pagan impuestos directos e indirectos). Hacen falta escenarios variados y más exteriores, porque el interior no se distingue demasiado. Recordad que estamos en el Renacimiento. 

5) No hay mala sangre. Aunque sí que la haya, aunque haya competencia entre los personajes, ninguno hasta el momento se ha manchado de sangre las manos. Todo va en la línea de lo predecible. Los interesados no urden planes de asesinato, ni conspiraciones ni nada por el estilo, nada que añada un toque de misterio a la serie y que nos haga pensar en posibles culpables. Por supuesto que, si lo hubiera, sería ficción y no Historia, pero para eso ya están los libros. Si una serie se limita solo a lo histórico, se convierte en documental, y para documentales ya tenemos muchos en Canal Historia (CH) y Discovery Max. 

La serie está a tiempo de evitar el desastre pero, por desgracia, es un trabajo ya hecho, y los guionistas no lo hacen según la marcha. Todo depende de cómo se resuelvan los próximos tres o cuatro capítulos, y de cómo gire el argumento una vez que Carlos sea proclamado emperador. Como han querido decir los asesores históricos anoche, prácticamente estamos en una "primera fase" del relato. Ahora bien, como esto siga así (y parece que es probable que los datos se conviertan en tendencia), auguro otro 1% menos de audiencia el lunes que viene, una posible caída al 12,2% y una bajada al tercer o cuarto puesto del Prime Time.


martes, 15 de septiembre de 2015

"Carlos, rey emperador", entre el "Puente" y la "Voz"

"Carlos" lucha y se mantiene entre los mejores puestos del Prime Time del lunes.
Resultados de audiencia

"Carlos, rey emperador", la nueva ficción histórica de TVE, se estrenó la semana pasada con un 15% de audiencia, algo más de dos millones de espectadores, y estuvo entre los primeros puestos del ránking de los más vistos de la tarde. Después de ostentosas presentaciones, el joven rey comienza  a mostrar sus armas para acorralar a la audiencia: si bien anoche no fue  líder, lo cual es predecible teniendo en cuenta la popularidad de "La Voz Kids", el monarca quedó entre el segundo y el tercer puesto de los programas con más share. 

Durante la tarde, la TVE (La 1) es, junto con La 2, una de las cadenas menos vistas, encabezando la cola del ranking con un 6%, solo por delante de La 2, que fue la menos vista, con un ridículo 2%. Telecinco y Antena 3 son las líderes de la tarde-noche. Los motivos ya les conocemos, pues es deplorable la programación tanto de La 1 como de La 2, ésta última con documentales mil veces vistos y mil veces repetidos. La curva de la audiencia cambia radicalmente a las 22:00 de la noche, hora Prime Time: La 1 casi se gana un 2º puesto con "Carlos, rey emperador", que le sacó la espada a la serie de Antena 3, duelo que acabó en tablas dado el 11'9% de share en ambas ficciones, lo cual no está mal, ya que "El secreto de Puente Viejo" lleva unos años ya en Antena 3 y el público suele ser fiel e inclinarse por las series conocidas. 

La serie renacentista comenzó con un 11% de audiencia pero fue incrementándose paulatinamente hasta el 14% final. De hecho, la curva de audiencia marca el pico en que comienza "Carlos, rey emperador". El resultado global no es malo, pero sí que empeora el obtenido la semana pasada, pues desciende un 1% la cuota de share, lo cual es negativo pero no alarmante. A medida que transcurría el Prime Time, descendía la curva de Antena 3 y subía La 1, lo cual puede estar condicionado por la publicidad, pues La 1 no introduce anuncios. La gran ganadora, como siempre, "La voz Kids", que se desborda y mejora los resultados de la semana anterior con un 29% de audiencia. 

Lo dicho, anoche "Carlos" se movía entre el "Puente" y la "Voz". No se trata de que no suscite interés, más bien todo lo contrario, pero la falta de acción y el excesivo drama de anoche pudieron pesar para que parte del público dejase de ver el episodio por momentos. En resumidas cuentas, se podría decir que la serie no va a "atrapar" a un público diferente, y se prevé que no lo haga en sucesivos capítulos. 

http://www.formulatv.com/audiencias/2015-09-14/franjas/

http://www.vertele.com/noticias/la-voz-kids-29-2-crece-imparable-y-carlos-14-cede/


Review/resumen del capítulo: Cartas sobre la mesa

Poco a poco, la serie comienza a perfilarse y se van dibujando con finas y hasta transparentes líneas el nexo de unión entre los distintos personajes. Tras jurarle plena fidelidad, su hermano Fernando aprovecha para acercar posiciones al joven rey. Los dos salen juntos a cazar en mitad de la nevada y, como adolescentes que ambos son, estrechan lazos. Por su parte, Germana de Foix, que apoya a Fernando, seduce a Carlos con sus encantos y eso le procura un gran acercamiento. La viuda del Católico utiliza como prerrogativa la soledad y escasez de respaldos en la corte, el hecho de que tanto ella como él son extranjeros para Castilla. Esto no implica la desaparición del partido fernandino, sino un cambio en las estrategias cortesanas por manipular a Carlos. Si al principio pretendían ser la sombra que le hiciera frente, ahora serán la sombra que le siga para bien y para mal. 

Respecto a Chiévres y Adriano de Utrecht, el segundo mucho más precavido que el primero, prácticamente acaparan la atención del rey, hasta el punto de que Chiévres no le deja solo ni para ir al baño; es el padre sobreprotector que le falta al joven, y en la corte no pasa nada sin que él lo sepa. Finalmente, Carlos termina por culparlo de sus decisiones. Sí, sus decisiones, porque se da cuenta de que, aunque él es el que tiene la última palabra, Chiévres es la mano que la ejecuta. En definitiva, Carlos reina pero no gobierna, y se muestra muy inseguro de sus capacidades para dirigir un reino del que desconoce hasta su lengua, lo que hace que tenga que recurrir a Chiévres o a Adriano para desayunar, para merendar, para comer y para cenar. Sospecha que, en realidad, la mitad de los que están a su alrededor no le quieren por lo magnánimo que es, sino por su ingenuidad y para sacar algún que otro provecho, y cuando las pasiones se interponen, Carlos va dando palos de ciego. Pero no sabe cómo poner remedio a ello; ni siquiera sabe qué debe de hacer,o qué decisión tomar, con la provisión enviada por el gobernador de las Indias, y menos cómo hablar en una sesión de cortes: en mitad del salón, es como una estatua viviente cuya lengua es Chiévres. 

Carlos debe aprender que la paciencia es una virtud. Nada más llegar, no puede ganarse el corazón de los castellanos, así, de buenas a primeras. Tiene que demostrar que se preocupa por Castilla, y si por algo el asunto le ha salido rana, es por el tema de los nombramientos. Chiévres es partidario de que el rey consiga apoyos de los naturales flamencos, ya que no parecen querer dárselo los castellanos, y por ello consigna los cargos importantes a los extranjeros, lo que no hace sino que Carlos se quede aún más solo. Para la nobleza castellana, esto es un castigo, no una merced. Con razón acaban acusándole de impotente y de no saber gobernar, porque los que gobiernan son sus consejeros. Ellos lo consiguen todo con una firma y él como rey no logra nada.

Así, pareciera que los intereses están muy divididos, y que cada bando comienza a mostrar ya sus cartas. Los amigos se vuelven enemigos, y los enemigos son la mejor baza. Carlos sabe que su amistad con Fernando es como una puerta a Castilla, porque al menos él es castellano pero, por el contrario, debe alejarlo de su persona en contra de su voluntad, ya que la nobleza y los otros estamentos se apoyan más en Fernando y eso le resta poder. Para consolidarse como monarca, debe enviar a su hermano a Flandes. Tiene que empezar a tomar sus propias decisiones y evitar que los consejeros acaparen más poder que el mismo rey. 

Puntos + y puntos - del capítulo

Punto +: el rey ingenuo que no sabe gobernar. En el siglo XVI existía también una literatura que circulaba en torno a estos temas, a propósito de la multiplicidad de atenciones y cuestiones que los reyes debían atender. Dado que no podían abarcarlo todo, delegaban sus funciones. Los secretarios de Estado y los validos fueron figuras muy criticadas y la muchedumbre a veces creía que los reyes ya no sabían reinar, dado que todo lo hacían otros en su lugar. Otro razón que motivaba el desconocimiento de los monarcas era su propia formación, ya que recibían una instrucción muy básica y ahí no entraban asignaturas como "política diplomática"; también, en ocasiones, debían afrontar el reinado siendo demasiado jóvenes, y el hecho de estar rodeados siempre de consejeros y escoltas retrasaba su "emancipación". 

Punto +: Carlos, la Razón de Estado, y Francisco I, el despotismo. Aunque Francisco I tenga poco protagonismo, es el rey absoluto por excelencia, mientras que Carlos V  es el monarca que gobierna con la razón y la potestas ordinaria. Generalmente los monarcas actuaban siempre con potestas ordinaria, es decir, respetando las leyes del reino, pero en ocasiones hacían valer su potestas extraordinaria en momentos contados y exclusivos. Esto podía traducirse en aumentos de la presión fiscal para financiar conflictos de prioridad que atentasen contra la seguridad nacional. En todo caso, siempre debían ser medidas justificadas para un bien común. En el capítulo, podríamos decir que si Francisco I se pasa de listo con los derechos sucesorios, Carlos V no sabe de qué va la fiesta de los nombramientos regios. 

Punto - : Carlos no sabe ni papa de castellano. En efecto, Carlos V no sabía hablar castellano, y más vale que los guionistas no nos hagan creer que aprendió el idioma en cuatro días. Se trata de un "gazapo" que ya se vió en el primer capítulo. ¿Cómo iba a entenderse Carlos V con su madre doña Juana? Además, es probable que no tuviera mucho tiempo para aprenderlo, ya que pasó poco tiempo en España. En la escena de cortes, Carlos es como una momia que mira y respira, pero no habla. Quizás parte de estas secuencias debieran de haberse subtitulado, como en otras series, para que pudiésemos ver a Carlos desde dos perspectivas distintas: desde su propia lengua como uno más de los suyos, y desde la de los castellanos, lo que tal vez, por otro lado, hubiera resultado excesivo y no hubiera gustado tanto al público.

Conclusión: la trama se desarrolla lenta y en ocasiones las escenas parecen más de teatro debido a la falta de exteriores; abundan los diálogos y las intrigas están ahí, pero quizás al capítulo le falta un "punto" extra. No se puede decir que haya ni buenos ni malos, ya que sólo existen intereses de por medio. La monarquía no peligra, por su legitimidad, y el romance entre Carlos y Germana de Foix resulta un poco adicional. Puede que el capítulo no enganche lo suficiente, aunque los decorados, las expresiones y el vestuario son impecables. Se acerca en cierta medida a "Los Tudor" y se demuestra que la política del día a día es un "Juego de Tronos", pero si algo le resta al segundo capítulo, en mi opinión, es la acción que vimos en el episodio piloto. Creo necesarias unas dosis de tensión e intriga más profundas. Por supuesto, a la serie aún la queda mucho desarrollo y, normalmente, los primeros 3-4 capítulos siempre resultan los más áridos. Por lo que se ha visto del avance de la semana próxima, parece que la cosa promete más con la elección de Carlos V como nuevo emperador. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

"Zoo": De la teoría a la ciencia, de la ficción a la realidad

¿Sería posible, en un futuro no muy lejano, una conspiración animal mundial como en "Zoo"?




Seguro que al terminar de ver los dos capítulos de ayer, más de uno se preguntó si esto podría llegar a ocurrir de verdad... o peor, si ya está pasando ahora mismo. Tras la emisión de la serie, Cuatro optó por un documental relacionado con los animales más peligrosos para el ser humano, interesante, pero que, en definitiva, nos dejó en ascuas. Ésta, la que plantea la serie, es la gran pregunta del millón, para la que es posible que no haya una única respuesta, ni una única teoría. Pero, de nuevo ¿es posible de verdad? Quizás, pero con un índice de probabilidad ínfimo, y no sería a escala planetaria, sino a nivel de especies concretas.




Los animales poseen, por así decirlo, un código genético determinado por sus orígenes biológicos y los genes aportados por sus progenitores. Se trata de conductas previsibles. Frente a un estímulo, pueden reaccionar de diversas formas, pero atendiendo siempre a un marco previo básico, que se puede reducir, para entendernos, a:

1) Luchar
2) Huir
3) Evitar

Las tres mismas variantes fueron descritas por César Millán, el entrenador de perros, en el programa "El encantador de perros" de Cuatro, hace algunos años. En un especial del mismo, también se tuvo la oportunidad de conocer a un "encantador de caballos" cuya filosofía consistía en lo mismo: la rehabilitación psicológica de los animales para hacerlos sociables a las personas. Es un esquema básico y que siempre se repite, sin importar demasiado la especie de que se trate, de modo que sería más que difícil que añadiésemos a ese esquema tripartito opciones como "llamar por teléfono" voluntariamente, lo cual pudimos ver reflejado en la serie cuando los tres leones subieron al malherido "Rafiki" al árbol y encendieron el móvil de éste de un zarpazo para preparar, a propósito, la trampa. El que un animal reaccione de diferentes formas preestablecidas depende de varias factores, como los genes de sus progenitores, ya que los instintos se heredan parcialmente, el nivel de socialización del individuo con otros de su especie, la atención proporcionada por sus progenitores o la posición jerárquica dentro del grupo y su personalidad. 






Los instintos de un animal condicionan su comportamiento y  afectan en gran medida sus respuestas a un estímulo, y de alguna forma, influyen en la selección natural, por lo que  sólo los ejemplares con instintos más aptos, entre otras caraterísticas, sobreviven. Por ejemplo, existen gatos curiosos y gatos más retraídos, dentro de una tendencia general a la desconfianza en lo extraño. Si en algún momento un gato se siente atraído especialmente por un coche y se acerca a él, y éste se pone en marcha, corre peligro de ser atropellado, pero eso no sucedería si en vez de haber mostrado curiosidad, hubiera demostrado miedo o evitación. A fin de cuentas, no es tan diferente de lo que nos pasa a los humanos: algunos sienten vértigo y jamás harían puenting, y otros no lo sienten y se arriesgan a perder la vida. 




El hecho de que esos instintos cambien, no es probable de hoy para mañana. Se trataría de un proceso natural de tipo evolutivo, una modificación de la herencia de los instintos que podría ir asociada o no a un aumento del tamaño cerebral o a una mejora cognitiva general, por ejemplo. Además, como tal proceso adaptativo, conllevaría miles o millones de años. Nosotros no lo notaríamos. Sin embargo, el hombre, mediante el uso de las tecnologías, sí podría propiciar o acelerar dicho proceso y alterar  esas bases. Es en ese supueso científico en el que se basó la película "Deep Blue Sea" con los tiburones. Sería viable mediante la modificación genética de los genes que codifican los instintos, que podrían potenciarse o reducirse para conseguir diferentes resultados. Algo similar ocurre con el perro y el lobo: el lobo es el antepasado de todas las razas de perros, hasta el punto de que el mejor amigo del hombre no es más que una variante estilística mejor adaptada a la compañía humana. Sin embargo, existen diferentes tipos de perros, cada raza especializada en la realización de determinadas tareas. Algunas están pensadas para ser inteligentes y colaborativas con sus dueños, por lo que desarrollan más su inteligencia, como el pastor de Shetland, el Border Collie o el Pastor Belga; otras, en cambio, tienen una musculatura y una mandíbula perfecta para atrapar o cobrar presas, o para infligir daño, como  los Pit Bull, Boxer y Bull Terrier; algunas, por el contrario, presentan un aspecto más lobuno y poco evolucionado, más cercano a sus orígenes y con comportamientos reminiscentes, caso del Alaskhan Malamute, Husky Siberiano, Samoyedo o Akita Inu. Según el instinto que se potenció del lobo original, surgieron diferentes tipos de perros. Y sí, un perro puede morder y ser agresivo, pero por ejemplo, aunque un Collie muerda a una oveja y la derribe intentando agruparla con el rebaño, su instinto asesino está atenuado, y no la mata, mientras que en el caso del lobo, éste la atacaría hasta la muerte para sobrevivir. Si lográsemos cambiar esas conductas, las nuevas reacciones podrían resultar inesperadas e imprevisibles.

La serie plantea una conspiración animal en la que todas las especies ven como amenaza única al hombre. Si atendemos al lenguaje de cada género animal, vemos que esto no sería  más que ciencia ficción: el hombre se comunica básicamente mediante el lenguaje oral, pero muchas otras especies emplean la comunicación corporal para expresarse y los gestos no coinciden en nada con los nuestros: si uno le sonriese a un chimpancé, el primate lo interpretaría como una señal de advertencia o de agresión, de desafío, y si se le ocurriera enseñarle sus dientes a un perro, el can le imitaría, pero no por afecto. Así, pues, sería prácticamente improbable que animales de diferentes especies se coordinasen para aniquilar la humanidad, ya que no podrían organizarse colectivamente ni entenderse correctamente entre ellas. Un leopardo no podría interactuar con una abeja, porque los insectos, por lo general, se comunican mediante secreciones denominadas feromonas o por posiciones corporales, en menor medida, y su cerebro es diminuto y casi carente de memoria. 




Desde el punto de vista de las relaciones depredador-presa, también sería imposible. No sería posible que diferentes especies se coordinasen colectivamente para afrontar una supuesta amenaza común que no sería ni sentida ni comprendida más que en la conciencia de cada individuo en diferente medida. Muchas especies de tipo "presa" no se unen para combatir a sus depredadores. En el caso de los búfalos africanos, esto es una excepción, ya que protegen a sus crías formando círculos defensivos contra su mayor enemigo, los leones. Un animal experimenta un peligro pero no es capaz de comunicárselo a otros, y menos a una especie distinta de la que pertenece. 

En conclusión, si se produjese algún incidente parecido al que hemos visto en "Zoo", probablemente no seríamos conscientes, y en la mayoría de los casos, por lógica y por estadística, jamás ocurriría. Dado el caso, sería un fenómeno aislado y como mucho se produciría entre miembros de una especie concreta, que a lo sumo se extendería dentro de un único género animal. 


Marcando territorio: "Zoo", la nueva apuesta de Cuatro


Anoche Cuatro se inclinó por una nueva ficción que relata lo que ocurriría si en un futuro la fauna silvestre (y la doméstica) dijeran "no más" al dominio de la raza humana sobre el ecosistema terrestre: "Zoo". El primer capítulo comienza con algunas tramas geográficamente inconexas que muestran distintos incidentes entre animales y personas: mientras en un safari fotográfico un grupo de gente es atacada por varios leones macho, en Los Ángeles tiene lugar un hecho similar con dos leones que escapan del recinto del zoológico. Entre tanto, la rebeldía parece haber contagiado también al mejor amigo del hombre, el perro, y a su histórico némesis, el gato. Los perros se congregan en pequeñas jaurías organizadas y los gatos escapan momentáneamente de sus casas para hacer lo propio sin que sus dueños sospechen que traman algo. Se producen los primeros derramamientos de sangre, y en medio de investigaciones policíacas y periodistas, lo único que parece responder a los ataques es la vieja teoría de un científico descreído.

Se podría decir que "Zoo" ha estado marcando territorio sigilosamente entre sus programas rivales. No ha logrado unas cuotas de share demasiado llamativas como estreno en la cadena. De hecho, en Vertele se registró anoche un 13,4% de share durante el primer capítulo (no está nada mal), subiendo luego con el segundo episodio emitido justamente a continuación a un 14,7%, moviéndose entre los 2.660.000-2.330.000 espectadores en cifras redondas, logrando la medalla de bronce al quedar entre los tres programas más vistos de la noche del jueves. El primer puesto ha sido para "Velvet", una serie que parece más orientada a un público adolescente, ambientada en la década de 1950 y con toques de romanticismo, con un 20% de audiencia; le sigue en segundo lugar "El Hormiguero", con un 16% de expectación. Por detrás de "Zoo" quedan "Águila Roja", que ya va por su séptima temporada,  o "El Intermedio", entre otros. La serie del "ninja" del siglo de oro español se queda con sólo un 12% de audiencia, siendo superada por su otra propuesta histórica de los lunes "Carlos, rey emperador", que recaudó hasta un 15%, lo cual la posiciona en el límite de lo aceptable.

"Zoo" logra unas cuotas nada desdeñables de share, y quizás eso la posibilite renovación y una nueva temporada. Además, como colofón de ello, está el hecho de que su segundo capítulo atrajo la atención de más televidentes y que Cuatro apenas irrumpió con publicidad salvo un puntual momento de 2 minutos y alguno otro de 4 o 6, junto con un corto más largo hacia el final, mientras que sus vecinas, salvo imprevistos que desconozco, optarían por la publicidad larga. No hemos de olvidar que la publicidad puede ser clave en la captación de share. Si Cuatro mantiene esta estrategia los jueves, quizás "Zoo" tenga la oportunidad de ver aumentada su audiencia y llegar al 15%, o incluso superarlo, y ver la luz con una posible segunda temporada. De momento, los animales no han tomado el control de la televisión, pero se han hecho un hueco bastante importante entre la programación de los jueves. Habrá que esperar a ver si los leones de "Zoo" logran comerse al público la próxima semana.

http://directamentetv.blogspot.com.es/2015/09/jueves-100915-velvet-regresa-con-minimo.html

lunes, 10 de agosto de 2015

"Carlos, Rey Emperador" cabalga de camino a TV Española este otoño



Álvaro Cervantes es el nuevo prota de la serie de ficción histórica de TVE y llega montado sobre su noble corcel, el mismo semental negro del famoso retrato ecuestre del pintor Tiziano.

Así quedó la corona...

Hace alrededor de 10 meses, casi un año, nos emocionábamos al ver el trágico final de la vida de uno de los personajes más emblemáticos de la Historia de España, la reina Isabel la Católica, interpretada por Michelle Jenner en "Isabel", que, junto a su marido, el rey Fernando de Aragón, aceptaba con resignación el destino que Dios había decidido para  ambos: de un lado, el vacío del trono; por otro, la solitaria lucha del monarca católico contra Felipe el Hermoso y su hija doña Juana, madre del futuro heredero al Sacro Imperio Romano-Germánico, por el control de las "dos Españas". La tercera temporada de la serie de ficción histórica de TVE  concluyó de la misma forma que estrenó capítulo: la muerte de la reina en el Palacio Testamentario de Medina del Campo en 1504 y la urgente partida a caballo de los consejeros reales por extender la noticia hasta los lugares más recónditos del reino, mientras el "águila", espíritu del poder de la reina católica, volaba y se desvanecía entre las sangrientas nubes del cielo castellano, que auguraban ya el oscuro invierno que sucedía a un prolífico y dorado reinado que marcaba el fin de la Edad Media en Castilla y la entrada en unos nuevos tiempos, caracterizados por la rigidez y la vulnerabilidad de las nuevas piezas geopolíticas del tablero de ajedrez europeo. 

Fernando de Aragón (Rodolfo Sancho) otorga con pesar la corona a Felipe el Hermoso en la última escena de "Isabel".

La serie alcanzó decentes cuotas de share a lo largo de su emisión, a pesar de la competencia de las cadenas vecinas y programas o series como "La que se avecina" o "La cúpula", que pusieron en jaque a la reina todos los lunes. Dado el gran éxito cosechado por su productora, Diagonal TV adelantó en diciembre la continuidad de la ficción histórica, que tendrá como nueva pareja al frente de la corte castellana a Álvaro Cervantes y Blanca Suárez, que interpretarán a Carlos I de España (y V de Alemania) y a su esposa Isabel de Portugal. En la nueva serie histórica de TVE, y para seguir con la tradición que marcó "Isabel", una gran parte del peso del protagonismo recaerá en la mujer de Carlos V, una joven que los guionistas y productores retratan como "culta", activa y partícipe de la política de su marido, si bien el verdadero centro del plató lo ocupará éste, pues el objetivo de la nueva trama es poner énfasis en la vida íntima del emperador, la evolución y madurez de su personaje a través de una senda sinuosa, llena de decisiones y errores que dictarán el devenir de Castilla en el laberinto imperial, todo ese elenco de reinos que el azar otorgó en manos de Carlos V, así como las intrigas que girarán en torno a él y los consejeros de la corte. Poco más se sabe por ahora del argumento de la serie, que hace poco rodó las últimas escenas de la vida del emperador en el monasterio de Yuste, aparte de que su estreno en televisión se prevé para comienzos de septiembre  y que inaugurará el Festival de Vitoria de TV. También disponemos de un nuevo tráiler y una primera promo de la serie, que ojalá se hubiera trabajado más y hubiera mostrado algunas escenas, para ir abriendo boca de cara al estreno.

Qué esperar de "Carlos, Rey Emperador"

Pero ¿qué podemos esperar de la nueva ficción histórica? La entrada en el llamado "siglo de Oro español" es una de las épocas más complejas y más importantes de la Historia de España. Fueron precisamente los Reyes Católicos quienes posibilitaron ese cambio dando pie a la unión de la Corona de Castilla y la Corona de Aragón. El compromiso de Castilla con su vecina significó la adopción de nuevos principios de política, como el apoyo a Aragón en sus conflictos con Francia por los territorios del Rosellón y la Cerdaña, cuando normalmente Castilla había mantenido relaciones estables con la monarquía francesa. La empresa de Cristóbal Colón y Las Indias supuso un cambio en la mentalidad castellano-aragonesa, ya que integró los virreinatos como nuevas estructuras de gobierno a la Corona, favoreciendo la delegación regia de poder en virreyes y gobernadores, que multiplicaron la labor de los monarcas imposibilitando su atención presencial a todos los reinos, surgiendo así nuevas figuras como el secretario de Estado, los validos, los corregidores, etc., elementos de lo que la historiografía llama "sistema polisinodial" y que viene a ser una de las características del Estado moderno renacentista, junto con la creciente burocratización de la política y las guerras a larga distancia. Los Reyes Católicos fueron, por así decirlo, los últimos reyes medievales, pero los que colocaron la piedra angular de todo el proceso posterior. Sus sucesores fijarían, en adelante, nuevas formas de relación con sus súbditos, marcadas por la distancia y la lejanía.


Los actores ya se han acostumbrado a su nueva residencia: la Alhambra de Granada acoge con orgullo el rodaje de la serie.

La gran herencia fortuita. Carlos V heredó de sus padres (la monarquía católica) y sus abuelos (Habsburgo) un enorme y heterogéneo conjunto de territorios, cada uno con sus propias leyes particulares, las cuales debían de ser siempre respetadas por la autoridad en calidad de privilegios: Milanesado, Franco Condado, Sicilia, Nápoles, Castilla, Aragón, Navarra, Indias, Países Bajos... No sabemos hasta qué punto se podrá ver este aspecto en la trama de "Carlos, Rey Emperador", ya que por lo pronto sólo se ha hablado de que, al parecer, el primer capítulo comienza con un Carlos de Gante adolescente que rehúsa casarse con la princesa de Portugal.

La monarquía universal. A pesar de lo que argumentaban sus detractores, los príncipes alemanes, Carlos V jamás hubiera podido aspirar a una monarquía universal e imperialista, debido a la diversidad interna de cada uno de los territorios. Se trataba de una postura extranjera para minar el poder político del emperador frente a una nobleza temerosa de sus privilegios y posesiones territoriales. Por el contrario, el monarca español se sentía como máximo exponente del catolicismo, lo que utilizaba como concepto "palanca" para luchar contra la amenaza otomana que se cernía a orillas del Danubio y que devastó el reino húngaro. Habrá que ver si el actor Álvaro Cervantes es tan "imperioso" como "católico" blandiendo la espada contra las hordas de jenízaros, si es que a los guionistas no se les ha olvidado esa parte de la Historia. En "Isabel" únicamente asistimos a escasas escenas bélicas, acompañadas del fiel Gran Capitán don Gonzalo Fernández de Córdoba, pero cabe señalar que el conflicto bélico fue uno de los grandes protagonistas del siglo XVI, junto con la diplomacia como nueva forma de hacer la guerra desde la Paz de Lodi de 1454. Además, se incorpora la revolución militar, apareciendo los tercios y los ejércitos compuestos por infantería, dejando de lado la caballería por su excesivo coste, dando lugar a tropas de mercenarios de carácter internacional al servicio de la monarquía y no tanto de la nobleza, como ocurría en la Edad Media con las mesnadas señoriales, además de la complejidad de las fortificaciones, con bajos muros para amortiguar el impacto de las nuevas armas de fuego y la pólvora.

Color y suntuosidad. El vestuario promete. Llegan las modas del renacimiento a Castilla, con exhuberantes bordados florales que recuerdan los motivos de las catedrales tardogóticas que se empezaron a construir en España en este siglo.

Emperador vs Papa. El problema de la traslati Imperii radicaba en quién de los dos soberanos poseía una autoridad superior a su némesis. Los teóricos y los arbitristas sostenían que ambos eran como el sol y la luna, y que al emperador correspondía esa traslati Imperii, lo que justificaba a éste ser heredero de todas las leyes del imperio. El papa era por aquél entonces un monarca más del entramado político, con grandes ejércitos a su servicio, y se esperaba que sus órdenes se cumplieran más allá de las fronteras como cabeza de la Cristiandad y representante de Dios en la Tierra, aunque en España el monarca aplicaba el pase regio, esto es, la supervisión de las ordenanzas papales para evitar que fueran reconocidas en el reino si contradecían sus propias leyes o si limitaban el poder monárquico. Además, el rey se reservaba el derecho de presentación de obispos, considerado patronato regio. Dada esta fricción entre ambos poderes, en algunos momentos puntuales se desencadenaron conflictos entre el papa y el emperador. No dejaría de ser un aliciente interesante que la serie mostrase la delicadeza de las relaciones monarquía-imperio-pontificado, desarrollo que permitiría reflejar la evolución política del sistema de consejos desde los tiempos de la reina Isabel, lo que sin duda enriquecería la ambientación histórica. 

La competencia. Si hay alguna paradoja histórica a la que merezca la pena referirse, es la rivalidad entre Carlos V y Francisco I, rey de Francia, por el control del Milanesado y el Franco Condado, a propósito de la casuística hereditaria y el problema de los Habsburgo austríacos. Prácticamente nacieron en la misma época: el monarca católico en 1500 y el francés en 1497. Carlos V le hizo frente y lo venció en la batalla de Pavía de 1525, imponiéndole duras condiciones y encarcelándolo para que cumpliera las condiciones del Pacto de Madrid de 1526. En cuanto salió de prisión rechazó los acuerdos y el emperador lo presionó reteniendo a los "delfines" (príncipes franceses). Francisco I se alió con Clemente VII en la Liga del Cognac, terminando el conflicto en 1529 con la Paz de Cambrai con un claro empate de concesiones: el emperador se quedó sin el territorio de la Borgoña y el francés sin el Milanesado. El paralelo de ambos personajes podría quedar bien enmarcado para agregar algún toque de humor, pero estamos en una serie de ficción histórica que aboga por la seriedad y el ajuste a los hechos verdaderos cien por cien. Dramatismo puro y duro.

La familia. Las rivalidades también podían existir a nivel familiar: al final de su mandato, Carlos V presentó al príncipe Felipe como nuevo candidato al imperio, mientras que su hermano Fernando pretendía hacer lo mismo con su vástago. Al final, ni uno ni otro, como suele ser costumbre. A día de hoy seguimos sin caerle bien los españoles a Merkel y compañía de la cumbre de Bruselas.


Isabel de Portugal estará muy presente en todos los escenarios. Todo un ejemplo de la influencia que pudieron llegar a tener las reinas en esta época, que a partir del siglo XVI irá en aumento. No era raro que tuvieran cada una su propio confesor y su espacio de influencia social y  personal en la corte, con sus damas de compañía predilectas.

El matrimonio con Isabel de Portugal. Hasta ahora será la gran apuesta de Diagonal TV, pero esperemos que el drama no impregne en exceso los quehaceres de Su Majestad y podamos verlo en acción no sólo en el lecho erótico. Para eso ya cometió pecado la película "Juana la Loca", motivo por el que los directores no han querido seguir el natural hilo histórico de España. Confirman que  el de Carlos V e Isabel de Portugal fue un matrimonio de conveniencia con suerte y que acabó con el amor eterno y mutuo entre sus cónyuges. Pero ¿de verdad fue tan santo y tan católico el emperador que no cometió adulterio nunca? Esperemos que no pase entonces como con Felipe el Hermoso, que parecía tan "Hermoso" en "Juana la Loca" que todas las cortesanas se acostaban con él... ¿o era él con ellas? ¡Tan "Hermoso" pero tan mal cristiano! Eso, por no hablar de los deslices amorosos entre Michelle Jenner y Rodolfo Sancho en "Isabel", y el tijeretazo capilar de Juana a una sirvienta en el palacio de Felipe por presunta y dudosa insinuación a su esposo. 

Los "grandes". Desde espacios como Vertele se afirmó que alrededor de un centenar de personajes históricos pasarán por el plató isabelino. ¿Estarán entre ellos el famoso Gattinara o el no menos célebre secretario de Estado Francisco de los Cobos? Como se señaló en estas webs, las declaraciones son repetitivas e insisten en la importancia de los personajes que fracasarán o lograrán hazañas de la mano de Carlos V. Históricamente se trata de hombres relevantes que manipularon la política del siglo de oro español. ¿Cómo se relacionará el monarca castellano con ellos, al margen de los libros de Historia? That's the question. Una serie de política histórica no es nada sin intrigas. La primera temporada de "Isabel" fue, en mi opinión, la menos predecible, ya que el cómo de las ascensión al trono estuvo plagada de incertidumbres, y quizás también por eso recabase más share que las dos últimas. Fue el capítulo inédito que nadie o muy pocos estudiaron de memoria en el instituto. En el caso de "Carlos, Rey Emperador", quizá lo menos destacado sea precisamente la relación con Isabel de Portugal, razón por la cual se pretende sorprender al espectador con aspectos de la vida de estos conocidos personajes que no se sabían a ciencia cierta, aunque esperemos que la serie no se convierta en drama romántico.
Mercurino Gattinara (ca. 1530)
                                                            
Retrato de Francisco de los Cobos (ca. 1530)


                                            

El protestantismo. Otro de los ejes de la política exterior de Carlos V, aunque no tanto de éste como de su sucesor. No sólo debió combatir al infiel fuera de sus fronteras, sino a la herejía dentro de ellas. Se enfrentó a los príncipes alemanes en la batalla de Mülhberg hacia 1547 y solo un par de años después se decretó el principio "cuius regio, eius religio", que determinaba que, así la confesión de su príncipe, así la de sus súbditos, en la famosa Paz de Augsburgo. Los conflictos con Francia también adquirieron esta connotación: se extendía el calvinismo y hasta su propio rey se volvió protestante, lo que dio quebraderos de cabeza sobre todo a Felipe II. Podría ser otra de las líneas maestras de la serie.

¿Veremos nuevos personajes históricos en sucesivas renovaciones de la serie?

¿Secuela o spin-off? Todavía no ha quedado claro en los medios si se tratará de una secuela o de un spin-off. Secuela en el caso de que la serie reúna varias temporadas, y spin-off si se trata solo de una continuación de "Isabel" con una única temporada de varios capítulos. Según las últimas declaraciones, se está concluyendo con el "rodaje del último tramo de la vida del emperador, en el que afronta su retiro" y los éxitos y fracasos de una vida volcada en soportar el peso del imperio bajo sus propios hombros, cuando en principio la filmación empezó hace un año, el tiempo que más o menos se necesitó para el rodaje de cada una de las tres temporadas de su predecesora. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la serie tiene previsto un amplio repertorio de actores para encarnar más de 100 personajes históricos. ¿Cabrán esos 100 en una sola temporada? El número de episodios a día de hoy es especulativo. Tal vez repitan con un total de 13 o 15.

¿Una sola temporada? En todo caso ¿por qué contentarse con una sóla si la serie recoge suficiente audiencia? Últimamente los beneficios económicos no están de más, y de seguro que las cadenas extranjeras apostarán por comprar los derechos de copyright para doblarla en sus respectivos idiomas ¿Veremos en un futuro no muy lejano la continuación de la monarquía española con Felipe II, el rey burócrata? Todo depende de la audiencia que recaude el estreno, pero teniendo en cuenta las últimas tendencias, es plausible, ya que el imperio acaba con Carlos V pero no los conflictos europeos, que heredó Felipe II de su padre. Además, las cadenas están apostando los últimos tiempos por la renovación continuada de las series de mayor éxito, ante el temor de que nuevas propuestas no calen en el público, además del recorte de presupuestos, que en ocasiones ha retardado la emisión de algunas como "Cuéntame cómo pasó" o "Águila Roja" hace dos o tres años.


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Universitarios "a la bolognesa"

Por más que uno piense y reflexione sobre nuestro modelo educativo del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), lo más que puede acabar pensando es que, a día de hoy, los universitarios se "cocinan" a "la bolognesa" y, como segundo ingrediente de esta infalible receta para la mejora calificativa de los egresados, no podía faltar el inglés. Lo primero que se necesita para este brebaje mágico que, hipotéticamente, acabará (o ha acabado) con los hábitos holgazanes de aquellos que se "cocinaron" en las licenciaturas, es una buena dosis de práctica, muchos trabajos y prácticas, dentro y fuera del aula, para que el resultado final sean unos universitarios que derrochen entusiasmo por su trabajo y solo sueñen, cada día de su vida, con trabajar, trabajar y trabajar. ¿Qué es eso del pensamiento crítico? Ni se sabe. Lo que interesa es producir muchos "universitarios a la bolognesa", que además dominen bien el inglés y, sobre todo, sean trabajadores altamente cualificados... para acabar "fregando" bajo el yugo de sus progenitores, la alegre generación de nuestros padres que tanto luchó por una democracia y la futura facilidad de acceso a los estudios de sus descendientes. Pero, contradicciones aparte, lejos de irme por los cerros de Úbeda ¿en serio? ¿no nos habremos pasado echando demasiado inglés a la salsa italiana más famosa de todos los tiempos? Yo respondería, indudablemente, que sí, pero no ahora, sino que ya llevamos alrededor de una década pasándonos veintemil pueblos, desde que a los españoles nos dio con los idiomas. Los licenciados nunca necesitaron del inglés y no se contemplaba como obligatorio en su plan de estudios para obtener el título, pero quizás poseyeran otros ingredientes que a los graduados nos faltan.



Los actuales Grados en poco se pueden comparar con las antiguas licenciaturas, y con "compararse" me refiero a nivel de formación curricular: la abreviación de contenidos y los excesivos recortes de materia didáctica han acabado debilitando la educación superior, hasta el punto de equipararse a los institutos, quedándose en una adquisición de conocimientos bastante superfluos, lo que se compensa con el máster, equivalente a un 5º de licenciatura y que contempla la especialización del estudiante, ocasionando que el grado académico se devalúe, pues la mayoría de las veces cuatro años serán insuficientes para desempeñar profesiones regladas (¡y no digamos ya las no regladas!). Sin embargo, en muchos otros aspectos siguen siendo similares, por mucho que nos empeñemos en llamar a las asignaturas "créditos". Por ejemplo, la antigua llamada "memoria de licenciatura" se puede asimilar hoy en día al "trabajo Fin de Grado" (TFG), pero a diferencia de éste, prácticamente su desarrollo temático era el de una tesina, y de hecho, posteriormente se accedía al doctorado, así como su calidad y extensión, que denotaban ya la calidad de un investigador. Todavía no puedo entender que se considere un obstáculo que alarga la carrera académica un año más cuando también la memoria de licenciatura fue requisito sine qua non.

En cuanto a la formación integral, dependiendo del caso, nos encontramos con algunas vagas nociones de aquel extinto plan de estudios: "entonces corregíamos montañas de trabajos", comentó un día uno de mis profesores en clase, lo cual no dista mucho de lo que sufrimos algunos ahora, que tenemos que escribir trabajos de 20 páginas en dos meses y sin conocer apenas la metodología apropiada para desarrollarlos. Tan sólo nos informan escuetamente, y en conjunto con la materia del curso, que "este tipo de fuente documental informa de... X cosa" o "sabemos de este hecho por X documento o X libro escrito en Y año del siglo Z". Un día, mientras buscaba entretenerme en la biblioteca de mi universidad, encontré un artículo de apenas 6 o 7 páginas que había sido redactado por una profesora que conozco y que se licenció en 1985. Pertenecía ya a su época de posgrado. Lo que me sorprendió fue que, casi con nuestra misma edad, ya supiera la utilidad que tenían determinadas fuentes documentales para desarrollar problemáticas históricas, que supiera citarlas sin errores y que no hubiera necesitado escribir un trabajo tan largo para ser publicado en las actas de un congreso. Por su estilo de redacción, se podía comprobar que el nivel de madurez era semejante, por cuanto las notas a pie de página evidenciaban complejidad y se citaban completas, sin abreviaturas de ningún tipo. Generalmente los estudiantes tendemos a completar las citas y ponerlas igual que en el apartado de bibliografía, para no complicarnos. ¿Qué quiere decir todo esto? Que las propias carreras universitarias mantienen una estructura "feudal" (no voy a entrar en detalles) con planteamientos de trasfondo capitalista: no interesa formar mentes críticas, sino "empleados", no "empleadores", por decirlo de algún modo, y para ser más exactos, formar "empleados" incapaces de escalar para convertirse en "empleadores". El objetivo es fabricar, producir "productividad", valga la redundancia. Conocimientos rápidos y muy básicos, trabajadores que hagan más y piensen menos y que, para colmo, dejen de hablar español in order to speak a perfect English.

Bolonia no vino a suprimir esos "grandes males" o defectos de las licenciaturas, porque no fueron tales como los que pudo haber engendrado desde 2009. Olvidémonos ya de que los licenciados podían ir al examen y saltarse las clases, que de eso también se abusa ahora en las aulas, porque el profesor no pedía firma ni lista (como mucho, algún control en 1º o 2º de carrera). Fue el tránsito hacia una educación superior más mercantilizada encubierta con aires de modernidad, con la lengua inglesa como colofón del proyecto, que parece que pretende suplir las carencias de una formación universitaria en constante declive, cuyos artífices planificaron para evitar que otros ascendieran a los puestos de prioridad y lo modificasen, orientada a un sistema económico azotado por la crisis, diferente del que dio origen a las licenciaturas. Todos los planes de estudios han tenido sus ventajas y sus incenvenientes, pero el inglés no puede constituir la receta milagrosa de este "cocido". En muchos foros y webs se reflexionó acerca del requisito lingüístico e incluso la gente votaba si era necesario acreditar el nivel de inglés correspondiente para graduarse. Aproximadamente la mitad de los internaturas de estos foros online respondieron afirmativamente, mientras otro porcentaje similar argumentó lo contrario: el inglés no puede garantizar que un cirujano mediocre opere bien y no se equivoque, sino que, antes bien, un médico debe saber antes que nada de medicina, y de lo otro después. En todo caso, lo que ha venido a suponer Bolonia es un escollo en la vida académica de muchos estudiantes, que ven imposible la acreditación en lengua inglesa en solo cuatro años, mientras nuestra lengua, el castellano, que es una de las más habladas del mundo, sigue en retroceso cultural al no valorarse la capacidad de comunicación y de transmisión de conocimientos en la propia lengua, que es lo básico para poder desenvolverse mínimamente en el país, para poder empezar una carrera universitaria y seguirla día a día, porque el bilingüismo se queda atrás en la ESO. La sociedad busca trabajadores eficientes, no pensadores brillantes.

"El 70% de los universitarios del Plan Bolonia necesita más de cuatro años para graduarse"

El Plan Bolonia aterrizó hace seis años en Cantabria, dando un giro a la metodología de los estudios universitarios. Desaparecieron las licenciaturas, las diplomaturas y las ingenierías, y los estudiantes que accedieron por primera vez a la Universidad de Cantabria (UC) se toparon con los títulos de Grado del Espacio Europeo de Eduación Superior (EEES) al que se enfrenta el estudiante cuando inicia su aventura universitaria. Un período mínimo de cuatro años el que tiene que obtener 240 créditos para poder acceder luego al posgrado y en último término al doctorado. El nuevo plan de estudios, encaminado a homogeneizar los sistemas de educación europeos, comenzó  aplicarse en el curso 2009-2010 en siete de las veintiocho carreras de por aquel entonces que se cursaban en la UC (ahora son treinta [...]). Al curso siguiente, 2010-2011, se extendió al resto del campus. La nueva metodología de estudios exige al alumno, entre otros aspectos, estar en posesión del nivel B2 de inglés y realizar un trabajo fin de grado para lograr el título. 




Entre ambos cursos, un total de 2.901 universitarios tuvieron el honor de ser los primeros en matricularse en el nuevo plan de estudios. Según datos facilitados por la Universidad de Cantabria, sólo 896 lograron terminar en cuatro años. Un 30% de los que empezaron. Es decir, que el 70% restante necesita más de cuatro años para graduarse. En la Universidad de Cantabria lo ven como una cifra "razonable", que "se asemeja a lo que ocurre en el resto de universidades españolas", teniendo en cuenta que "cuando empieza un modelo de estudios nuevo, lo normal es que la mayoría de los alumnos no acabe en el tiempo previsto, y más cuando algunas carreras han pasado de cinco a cuatro años". Lo dice Ernesto Anabitarte, vicerrector de Ordenación Académica de la UC. "Hay que ser  prudentes a la hora de valorar estos datos porque las primeras promociones son siempre las que sufren los desajustes iniciales que tiene que haber por definición"(...). Su impresión es refrendada desde la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, donde la primera promoción de graduados en Empresariales se compone de 65 de los 245 matriculados (26%), y la de Económicas, de la que terminaron en plazo 10 de los 90 que se matricularon en el curso 2010-2011 (un 11%). "Los primeros egresados de los títulos de Grado no son muy diferentes a los de las antiguas licenciaturas", asegura Pablo Coto, su decano, quien asegura que "no ha afectado sustancialmente a los porcentajes de éxito de nuestras titulaciones". 


Inglés y trabajos fin de Grado


No obstante, desde el Vicerrectorado de Ordenación Académica achacan los bajos números de egresados a que los nuevos requisitos que acarrea el Plan Bolonia (exigencia del inglés y un trabajo fin de grado) están alargando el tiempo que tarda el estudiante en acabar sus estudios. Con el inglés, a pesar de que detectan que cada vez hay un mejor nivel en el campus, "la exigencia del nivel B2 está creando problemas porque hay estudiantes que casi están acabando e igual no tienen el nivel". Así, por ejemplo, en el departamento de Filosofía y Letras hay titulaciones como Historia o Geografía en las que la capacitación lingüística en el idioma de Shakespeare hace que los estudiantes lleguen a cuarto sin cumplir ese requisito. "Si el inglés no fuera requisito, se habrían graduado en el tiempo previsto 40 de los 58 alumnos que estrenaron el Grado en Historia y 18 de los 30 que comenzaron en Geografía", explica Jesús Ángel Solórzano, decano de la facultad de la que ha salido una primera promoción de trece graduados en Historia y seis titulados en Geografía. 


Otro de los obstáculos que ha alargado la vida universitaria de muchos estudiantes es el trabajo de fin de grado. En ese sentido, al vicerrector de Ordenación Académica no le importa hacer autocrítica y aboga por intentar ajustar este tipo de requisito a los nuevos tiempos. "La tendencia natural de los profesores es pensar que no se puede dejar de dar materia y eso ha hecho que este tipo de trabajos sea en algunos casos excesivamente largo y no bien diseñado". Consciente de que los alumnos de la primera promoción de Bolonia han sido los que "han pagado un poco los desajustes iniciales", Anabitarte cree que hay que dar tiempo al modelo para que las asignaturas se proporcionen a los tiempos marcados y los alumnos tengan el chip de que tienen que conseguir el B2 de inglés. "Las titulaciones tendrán que ir ajustando los tiempos y las exigencias de los estudiantes a las horas reales que tienen de trabajo. Teóricamente se han ajustado pero no hemos sido capaces de adaptarlo bien en todas las asignaturas", reconoce el vicerrector.


Algunas facultades amplían el listado de motivos que explican tales cifras de egresados. "En nuestra primera promoción han cursado estudios un número nada despreciable de estudiantes que lo han compatibilizado con trabajo, y eso influye de manera importante en los ritmos de una carrera", explican desde Enfermería. En otra facultad, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación, el número de alumnos es "por lo general bajo e incluso superior al de las primeras promociones de los planes de estudio que se acaban de extinguir". Entre la seis titulaciones que se imparten en esta escuela arrojan un total de 48 egresados de los 292 que se matricularon el primer año del modelo de Bolonia. Las cifras las da su decano, Francisco Javier Azcondo, quien añade más explicaciones a la demora de las titulaciones. "Además de la difícultad propia de los estudios, el proceso de finalización de un plan de estudios puede venir acompañado de la participación en un programa de intercambio o prácticas en empresas cuyas características retrasan la graduación". 


La valoración que hacen los estudiantes de la Universidad de Cantabria (UC) del actual plan de estudios implantado en Cantabria va en consonancia con las palabras de sus profesores. "Los datos no son positivos para ser el primer año", señala Cristina García, presidenta del Consejo de Estudiantes. Sus explicaciones no se alejan mucho de la versión institucional. "La puesta en marcha de Bolonia, de un nuevo sistema de evaluación, el requisito de la capacitación lingüística y el trabajo de fin de grado son elementos, específicamente estos dos últimos, que han impedido a muchos estudiantes finalizar justo en cuatro años".No obstante, echan un capote a la institución académica al afirmar que "las diferentes ampliaciones de convocatoria para los trabajos de fin de grado y múltiples posibilidades de obtener el B2 de inglés, junto con mejoras continuadas en la planificación docente, van a contribuir a que los resultados mejoren de forma significativa". Su optimista visión no quita para que lancen un aviso a los decanos. " Los centros deben analizar, a través de encuestas, cuáles pueden ser los motivos de por qué se tarda más tiempo en finalizar los estudios". 


El Diario Montañés, 2015