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jueves, 22 de octubre de 2015

"Carlos, rey emperador", entre la espada y la pared

Los "Tres Grandes" de la geopolítica europea del Renacimiento

Resumen de audiencias

La serie ha bajado nuevamente, esta vez a un 11'7% de audiencia. No es una gran catástrofe si tenemos en cuenta las cifras por dónde nos solíamos mover. La semana anterior repuntó su expectación a causa del partido de la selección española, que produjo un efecto "arrastre", de tal manera que, quienes lo estuvieron viendo, decidieron no cambiar de canal. Pero ayer, efectivamente, volvimos a las antiguas tendencias: "La Voz Kids" vuelve a tocar techo con un 27% máximo de espectadores, lo cual ya no durará mucho pues el programa finalizará su edición esta semana o la siguiente, y en tal caso habría que ver qué elegiría Telecinco para remplazarlo en el competitivo de los lunes; Antena 3 gana otra vez la medalla de plata del segundo puesto del Prime Time con "El Hormiguero" y su sesión de cine de noche,  "Redención" (15 y 14%). Parece que lo que funciona en cadena no es sino el efecto señalado antes, la estrategia de poner primero programas de relleno/entretenimiento con buenas cuotas de share y dejar las películas u otros programas que usualmente alcanzan peores resultados detrás, para "arrastrar" la audiencia. Y es que, en general, las películas que se emiten por televisión no suelen disfrutar de resultados tan decentes, al igual que algunas series ("Año Uno" de La Sexta rozó el 7% habitual para estos casos), teniendo en cuenta que la mayoría de las veces no son estrenos y los títulos cinematográficos se repiten de una cadena a otra, a veces, con excesivo abuso. Más abajo quedaron "Rabia"y "Gym Tony", las propuestas de Cuatro, con resultados del 4-5%.  Tanto estas series como "Carlos" se acercan ya al ecuador de su emisión y, por lo general, muestran tendencias descendentes a pesar de que las tramas se intensifican. La razón es que el entretenimiento en una serie puede tardar en llegar y que, cuando lo hace, la complejidad y los giros dramáticos parecen ahuyentar al espectador español. 

                              Review del capítulo


Carlos: "¿Dónde está Adriano, que quiero darle un abrazo?"

Carlos, el Emperador









Carlos desembarca en España tras la Dieta de Worms, orgulloso de ser el emperador de Europa. Ha cometido algún tropiezo del que se arrepiente, como dejar libre a Lutero, pero al menos ha demostrado benevolencia a los príncipes alemanes y se ha ganado su respeto, un paso más para mantener la paz en el imperio. Pero ¡ojo! que la Iglesia se la tiene "muy cruzada" a Carlos: después de ser ejecutados los tres caudillos comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado, y con María Pacheco desaparecida de escena, el siguiente batacazo llega con la condena del obispo de Acuña ¡nada menos!, un traidor que recaudaba dinero de los fieles para sufragar la revuelta. Carlos se muestra cauto: no es competencia suya juzgar a un clérigo, más bien eso lo debería criticar un tribunal eclesiástico, aunque, por otro lado, no deja de ser delito económico. Y lo que es peor, si se entera Roma de que un señor laico condena a muerte a un eclesiástico... pues no digamos. Su prioridad es no enfrentarse al papado, pues sigue siendo un baluarte contra Francia, y en caso de guerra, le puede apoyar con hombres y suministros, porque Francia se ha acercado al Milanesado y lo que menos le apetece al colegio de cardenales es que su "ciudad santa" sea asediada por sed de territorios. El otro punto de fricción es el ducado de Borgoña, que en teoría, por derecho dinástico, le pertenece a Carlos, pero, claro, está en territorio francés, y Francisco dice que donde no le llegue el pie a Carlos, él pone la mano. Lo que hace falta es que desde Roma  se vea que Francia es un foco de inestabilidad para el conjunto de Europa, un enemigo de la paz. De esa manera no cabría duda de las "buenas" intenciones de Francisco y estaría más que justificada la alianza entre Roma y el imperio, aunque la situación es delicada, ya que la Iglesia pretende ser neutral y es contraria a un enfrentamiento entre cristianos. 

Pero el papa muere y el candidato es Adriano, el mentor del rey hispánico, quien hubiera deseado no optar a tal autoridad, sólo por las intrigas y asperezas que conlleva estar en cátedra entre soldados y cardenales. No pudiendo rechazar, parte a Roma de inmediato sin ni siquiera esperar a que amanezca. A la mañana siguiente Carlos entra magnánimo en palacio, y hete aquí esta risueña frase "¿dónde está Adriano, que quiero darle un abrazo?", ante el inminente rostro de desgracia del Duque de Alba y su otro consejero, quienes no pueden objetar razones para el indecoro de Adriano. Acto seguido, el tema de los comuneros: los principales impulsores ya son cadáveres en tumba, pero queda el obispo de Acuña, al que, por alguna razón, se le ejecuta a "garrote vil", y por otro lado, el resto de seguidores. Carlos perdona la culpa para tranquilizar sus conciencias y borrar de la memoria el episodio, aunque no privará de pena de muerte después. Piensa que hay que cortar de raíz la mala hierba, como le advertía en su día el difunto Chiévres, porque si se da la imagen de una España pacificada, a nadie se le ocurrirá jamás volver a prender fuegos de discordia. María Pacheco, la única excepción,  logra escapar a la frontera portuguesa donde Juan y Leonor le aseguran protección y anonimato,  a menos que ella vuelva a propiciar venganzas. Ambos, rey y reina, deberán andarse con mucho ojo, ya que Carlos tasa a buen precio su cabeza y no conviene que por una rebelde se mancillen tan buenas relaciones en la Península.

"O César o nada": Isabel y Leonor

Isabel de Portugal

                                                       
Leonor de Austria
                                                                                     
Isabel de Portugal es la mujer que espera paciente a que le llegue su momento. Ella quiere ser la emperatriz sí o sí. No ve con tan buenos ojos que su madrastra, Leonor, tenga la misma edad que ella, pero en el capítulo, en vez de mostrarle rencor, apoya a ésta en el momento en que pare a su hijo, el cual no se sabe si será del difunto Manuel o de su hijo Juan. Por un giro del destino, el hijo de Leonor resulta ser niña, y por lo tanto no puede quedarse en la corte portuguesa, como su esposo le había advertido, sino que tendrá que volver con su hermano Carlos a España, tanto el bebé como su madre. Además, Leonor vuelve a ser reubicada para un nuevo matrimonio, respetándose las capitulaciones. La hermana menor de Carlos, Catalina, recluida junto a su madre, pasará a casarse con Juan, respetándose la legitimidad del rey portugués fallecido, y  Leonor con el Duque de Borbón (si mal no recuerdo).  Así, Isabel ya tiene vía libre para casarse con Carlos, como era su deseo, y la paciencia tiene su merecida recompensa. Menos contenta está Leonor, que se siente como un títere en manos de su hermano, una simple estrategia política con la jugar cuando las condiciones lo aconsejan, y no podía ser menos que hasta le escupa en su propia cara por jugar a ser Dios...

Adriano: "Roma será  independiente del Imperio"

Adriano de Utrecht (Adriano VI)
El mentor de Carlos partió con preocupación a Roma tras recibirse la noticia en España de su nombramiento como pontífice. Al poco tiempo de tomar posesión, conoce a su sucesor, el futuro papa Clemente VII, quien se muestra como su más leal amigo, lo que al final parece haber sido un sucio truco barato. Clemente dice haber apoyado su candidatura, pero sin que transcurra mucho tiempo, se extiende la noticia de una plaga de peste en la ciudad de los cardenales, de origen extraño y repentino. Ningún otro más que Clemente se lo comunica a Adriano, y el desenlace nos hace sospechar de sus verdaderas intenciones: Clemente envenenó la copa de vino de Adriano ya que no pudo evitar ponerse al servicio del emperador por circunstancias de peso, y ante todo, Roma no se subordina más que ante Dios. De esta forma, Clemente no sólo complace las aspiraciones generales de los cardenales, sino que, a pesar de traidor, por su cercanía a Adriano, lo ven como el mejor sucesor posible. Un plan muy bien organizado desde el principio.

Catalina y Cortés: "Tenéis al demonio dentro de vos"

Hernán Cortés

Cortés y Catalina

Cortés comienza a edificar la villa de Veracruz sin saber que Catalina, su mujer, viene de camino. Ella queda perpleja al ver que su marido le pone los cuernos con la india Malinche, y que para más irritar las cosas, encima ha tenido un hijo con esta "salvaje". A la Malinche tampoco le agrada ver que Cortés no se conforma con una, y viendo que Catalina puede ser fuente de malas infuencias, le da la razón diciéndola que le pasa algo, como si de repente estuviera endemoniado por la avaricia y la sed de poderes. Malinche es la mejor baza de Cortés para tener sumisos a los indígenas y la utiliza como instrumento político, más que nada, además de que él es el continuador, por así decirlo, de la voluntad de Monctezuma, y la unión de las dos culturas, como ambo querían, tiene su más claro reflejo en el niño concebido por Cortés y Malinche. Pero ésta, inteligente, pretende que se vuelva en contra de Catalina, y para eso le mete a Cortés en la cabeza que él es como un dios viviente. Cegado por eso y por su nombramiento como gobernador de las Españas, habiendo conseguido su deseo de apartar de ahí al lerdo de Velázquez, celebra una fiesta y, medio beodo, discute con Catalina hasta que el forcejeo termina con la muerte de ésta. Así consigue Malinche su objetivo de tener para ella sola a Cortés. El papel de esta mujer es el de una esclava vendida por su madre que, de alguna manera discreta, busca resarcirse y ascender en la escala social, pero eso le sería imposible si Catalina continuase como esposa legal de Cortés, por lo que eliminarla era su mejor opción, y para eso lo hizo con "lengua de serpiente". Habrá que ver si la misma Malinche no acaba llevando a Cortés a su perdición, y de paso a ella misma, ya que de ahora en adelante, si cae Cortés, cae Malinche. 

Francisco: "¡Maldita sea! ¿¡Qué mal he hecho yo para merecer a Carlos!?"

Francisco I
Francisco se prepara para la batalla de Pavía, pero para su desgracia, no puede vérselas con su oponente en el campo de batalla, ya que Carlos dirige la guerra desde España. Los monarcas franceses tenían gran apego a las tradiciones e incluso los nobles, no ya los reyes, se prestaban como soldados para la batalla, lo cual en España dejó de seguir gustando a partir de Felipe II en adelante. Y es que a Francisco le hacían falta unas buenas sesiones de esgrima con la espada, porque como vemos, no sale de su alcoba, así que no es de extrañar que le acaben pillando medio muerto. Se le había olvidado pelear a la antigua usanza.

¿Qué pasará...?

En el siguiente capítulo es probable que empiecen los preparativos para casar a Carlos con Isabel, y que Cortés acabe muy afectado por el asesinato de Catalina, hasta tal punto que se tambalee su relación con Malinche y sus propios hombres, y cómo no, que su nuevo cargo de gobernador sea más de palabra que de hecho... Y, por supuesto, a ver cómo reacciona Clemente VII y cómo se toma Carlos la muerte de Adriano. Por otro lado, no nos olvidemos del pobre Francisco, que por fin, de una vez por todas, tendrá el privilegio de verle la cara a su archienemigo declarado. Además, habrá que ver cómo arreglan los tratados entre la derrotada Francia y España.





martes, 6 de octubre de 2015

El "Emperador" de TVE pierde la batalla de los lunes

Capítulo 5: Carlos es coronado finalmente emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico.
Sobre crisis, audiencias y programas 

La serie de "Carlos, rey emperador" no está teniendo el seguimiento que se preveía al principio. La semana pasada empató el registro de audiencias y se posicionó en el 13,4%, continuando con la tendencia descendente que marcan los audímetros. Los programas más vistos de la tarde-noche fueron, como ya es costumbre, "La Voz Kids", que aumentó dos puntos con respecto a la semana pasada (del 27 al 20%), "El Hormiguero 3.0" y el filme de "Contraband" (14 y 8%, respectivamente), ambos en la lista de Antena 3. "Carlos" sigue como tercera opción del Prime Time pero amenaza con descender al cuarto puesto el resto de episodios que quedan. 

A mi juicio, quizá lo más conveniente para la cadena sería un cambio de día, aunque no de hora, a fin de evitar la competencia de los programas que más público atraen. En este caso, cambió  anoche la "modalidad" de "La Voz Kids" y Antena 3 emitió dos "ediciones" distintas del mismo, una novedad de toque competitivo que por sí sola bastó para incrementar la audiencia. Por los datos registrados, parece ser que, en general, lo que el público espera de los programas es innovación y entretenimiento, su identificación con actores y actrices famosos. De otro modo no se explicaría el éxito de apuestas como "Gran Hermano", si bien este es un programa aparte, de género neutro. Me refiero sobre todo a programas como "Sálvame", "El Hormiguero" o "El Intermedio", donde el ridículo se pone al descubierto todos los días, imitándose a famosos con gran teatralidad. De no haberse puesto en marcha esa "segunda edición" de "La Voz Kids", quizá la audiencia se hubiera repartido más entre todas las cadenas, pero es obvio que la novedad ha suscitado gran interés y que si efectuásemos una encuesta, si le preguntásemos al público español qué programas prefiere ver, seguramente la respuesta se inclinaría por la programación "de relleno". Ni siquiera se muestra ya interés por "Cuarto Milenio" o los programas de tipo investigación. También hay que añadir  que Cuatro estrenó "Rabia" la semana pasada, una serie similar a "The walking dead" que, a pesar de sus mínimos de anoche en torno al 6%, sigue siendo otro factor para que ese porcentaje de espectadores hayan preferido ver esa serie y no "Carlos". En otras palabras, la adición de una serie más al elenco televisivo se suma a la competencia del Prime Time, lo cual parece dejar entrever que, a mayor competencia, más negativos serán los resultados para el emperador de TVE, aunque estemos hablando de su segundo capítulo, que también ha perdido fuelle con respecto a su estreno.

Tal vez la crisis de estos años haya sido tan exasperante que el obrero reclama diversión televisiva para olvidar las desventuras de la jornada laboral.Cuando un programa baja de audiencia un día, significa que hay una parte del público que se ha decepcionado al ver que no cumplía sus expectativas, es decir, que se está convirtiendo en una monotonía rutinaria. Y si sube, implica que gustan los cambios. Por desgracia, en este país donde vivimos los cambios, por tradición, o bien son recibidos con alborozo, o bien odiados hasta rozar el aborrecimiento. Sin embargo, para "La Voz Kids" esas brisas nuevas han resultado bienvenidas. No ha sucedido lo mismo con "Carlos, rey emperador". Desde mi punto de vista, la serie, a la que no se le pueden replicar sus méritos, ha mejorado desde los primeros episodios, pero eso no se ha traducido en un incremento de la audiencia, lo que parece estar fuera de toda lógica. Puede que fuera ilógico si esto no se llamase España, pero la realidad televisiva es que cada vez el público muestra mayor desafección por la historia cultural y el patrimonio nacional. Las series de este calibre, por alguna razón, gustan muy poco o casi nada, y a ello se debe que las ficciones históricas no estén para nada a la orden del día. Además, son económicamente muy costosas y no hace falta invertir dinero para que luego nadie lo vea. Algunas que puedo recordar han sido precisamente "Isabel" y "Toledo: cruce de destinos". Se estrenaron el mismo año y con los mismos escasos recursos, pero "Isabel" logró mantenerse  estable mientras "Toledo" concluyó con una única temporada a la luz de su lamentable audiencia. En Europa, por el contrario, se emiten con mayores garantías las ficciones históricas y su número supera al de las españolas, pero porque también tienen una gran aceptación. 

En fin, nos llevaría bastante tiempo analizar el seguimiento o el desinterés de la gente por unos programas u otros. Hay que pensar en ello con actitud crítica y amplitud de miras: el fenómeno puede ser perfectamente multicausal. La crisis, el paro laboral, la escasez de recursos y la excesiva información que proporciona Internet pueden ser todos ellos factores que afecten a las audiencias de televisión, tema que daría para largo y distendido tratarlo en este apartado. 

Resumen del capítulo de anoche

Carlos es investido por el colegio de cardenales en la corte de Aquisgrán. Realiza su juramento colocándose en el suelo con los brazos en cruz, luciendo una tupida túnica blanca, una icónica escena que por desgracia ha sido muy breve, mientras en Castilla la nobleza y los comuneros se rebelan contra su autoridad y solicitan que la reina Juana vuelva a regir los reinos, que por delegación de Carlos, han sido confiados a  Adriano de Utrecht. Fuera de palacio, tienen lugar las primeras reyertas entre bandos nobiliarios. La situación con el pontífice tampoco mejora y pone a prueba la lealtad de Carlos ofreciéndole su apoyo a cambio de que condene a Lutero, exponente de los protestantes alemanes. El emperador se ve en una encrucijada: apoyar al papado y declararle la "guerra de religión" a Alemanía, a la par que Francia e Inglaterra recelan de su autoridad y planean aislarle. A su vez, el papa también busca apoyos políticos y para ello tiene al cardenal Walsey de mediador entre él y Enrique VIII, acuerdos iniciales que no salieron bien, pues ni Walsey consiguió más poder ni Enrique ser candidato al Imperio. 

Después de ser declarado oficialmente heredero al Imperio, Carlos ve estrecharse su  cerco entre Inglaterra y Francia. Enrique VIII y Francisco I se citan para suscribir un pacto y poner fin a sus rivalidades para unirse contra los desmesurados poderes que Carlos acaba de acaparar para sí, pero durante la cena de celebración las cosas no salen como ellos esperaban y acaban retándose los dos monarcas a un duelo de lucha libre que solo hace que sus firmas acaben en papel mojado. La circunstancia le es favorable a Carlos, y éste logra entrevistarse con Enrique VIII y su tía Catalina, los cuales le proponen casarse con su hija María, de apenas 4 años, a lo que él no rehúsa directamente, contestando que necesita tiempo para pensarlo, ya que el matrimonio habría de esperar muchos años. Con todo, durante su viaje por Europa, a su paso por Flandes, propone a su hermano Fernando como archiduque, viendo que necesita una mano derecha para controlar los territorios, cumpliendo así su deseo de tener cargos importantes que ejercer y aliviándose él de tan pesada carga al no poder pasar fuera de Castilla más de tres años, según la decisión tomada en Cortes. 

En el "imperio de ultramar", Cortés se presenta ante Monctezuma como servidor y amante de la paz entre las dos culturas, embriagado por la naturaleza paradisíaca y las riquezas que oculta aquel vasto reino de pirámides, que según las antiguas profecías mayas, está a punto de concluir. Cortés y Monctezuma intercambian presentes en actitud pacífica, pero todo se trunca con el asesinato de algunos de sus hombres, a lo que Hernán Cortés responde con el arresto de Monctezuma. Ninguno de los dos consigue sus propósitos y Monctezuma es asesinado por su guerrero Cahuatemóc al ser considerado un traidor, un soberano débil que ha propiciado la guerra y se ha arrodillado ante unos codiciosos extranjeros. Cortés le promete venganza y realizar el sueño de una convivencia pacífica al servicio de la verdadera fe cristiana, antes de morir. 

Así, un imperio nace y otro toca su fin. El deber de mantener la paz y la justicia es el ideal en común entre el imperio europeo y el imperio mexica, pero sus responsables se verán inmersos en el conflicto que implica la convivencia entre diferentes religiones y culturas. Por Europa se propaga la erudición de Lutero, el cual ve al pontífice como el "anticristo". La herejía protestante comienza a infectar a la población y ganarse seguidores, obligando al recién nombrado emperador a posicionarse entre la política y la religión; el imperio mexica cae con Monctezuma y es la guerra entre la verdadera fe y los ídolos, la ruina del paraíso. Tenemos "anticristos" (Lutero, el Papa), y "antiemperadores" (Francisco I y Cortés), y en mitad de ello, dos sociedades muy distintas en conflictos más allá del océano. Un capítulo en el que la búsqueda de la paz lleva a su némesis, la guerra. Es la paz para evitar la guerra, y la guerra para encontrar la paz. 

martes, 22 de septiembre de 2015

"Carlos, rey emperador" baja su audiencia dos puntos desde su estreno

Por primera vez, Blanca Suárez hace su debut en la serie. Sin embargo, la novedad no ha bastado para mantener los resultados de la semana pasada.
Anoche vimos por fin a la joven Isabel de Portugal lucir sus encantos, todo un orgullo de hija para su padre, Manuel I, pero parece que la breve entrada de estos nuevos personajes no ha suscitado mayor interés que el romance entre Carlos y Germana de Foix la semana pasada. Todo hay que decirlo, se suma ahora la corte inglesa de Enrique VIII y Catalina de Aragón, pero salvo escenas muy sueltas, la mayor parte del tiempo lo pasamos con Carlos, que parece agorafóbico (no hay día que no se quede en palacio, y como mucho, salir fuera quiere decir salir al claustro). El muchacho ha empezado ya a mover fichas por el tablero de juego: casará a su hermana Leonor con el anciano Manuel I de Portugal, y a Germana de Foix con el duque de Brandenburgo, hermano de uno de los príncipes electores, para lograr su influencia y el apoyo como candidato al Imperio, tras saberse que Maximiliano de Austria terminó sucumbiendo a su enfermedad. 

Carlos cada vez tiene más claro que el destino lo ha elegido a él y que Dios estará de su lado para combatir la amenaza infiel, pero todos sus esfuerzos parecen en vano: anoche se registró una caída del 2% de audiencia respecto al estreno, dejando a la serie con un 13,5% de audiencia, a sólo un 0,1 de "El Intermedio", cifras que empiezan ya a ser preocupantes. En números globales, se posiciona en el cuarto puesto como programa de la tarde-noche, descendiendo en el ránking, aunque todavía se mantiene en relativa buena posición durante el Prime Time por detrás de "La Voz Kids", que también, a pesar de seguir siendo líder, ha perdido un pequeño porcentaje de su audiencia. El pronóstico de la serie dista mucho de ser bueno, y más cuando todavía quedan bastantes capítulos por emitir. "Carlos" aún tiene posibilidades de remontar su audiencia, pero todo depende del trabajo que los guionistas hayan hecho. A continuación, doy a conocer algunos puntos negativos que pueden ser causa del lastre de audiencia que padece la serie:

   1) Lentitud. De momento vamos tres episodios y aún no se ha visto que la trama arranque. El      desarrollo de la ficción es demasiado lento. La cuestión imperial debería de haberse resuelto a más tardar anoche, pero parece que se prolongará uno o dos capítulos más, lo cual nos va acercando poco a poco al ecuador de la serie que, si no avanza con más ritmo, se dormirá en los laureles.

  2) Relaciones impersonales. En "Isabel" las relaciones entre la reina y sus consejeros eran muy personales y desprendían sentimiento, aunque se tratase de ficción y nada más pero, en "Carlos, rey emperador", no hay simpatías entre éste y Chiévres, Adriano de Utrecht, Gattinara... Cada uno aparece en una secuencia para sobornar a otro o para pedirle que apoye a Carlos como futuro emperador, pero no sabemos nada de ellos. Desconocemos cuáles son sus orígenes, formación, verdaderos intereses (aparte del poder sobre otros, que ya es muy obvio y estamos hartos de verlo)... Son personajes que están totalmente despersonalizados, que van y vienen, que están para añadir interés, pero sin lograrlo, a fin de cuentas.

  3) La vida de Corte. Las damas, los consejeros, cardenales y otros nobles al servicio del rey no se pasaban todo el día dialogando con otros para inquirir por dónde sacar tajada. Tenían sus propias vidas, sus matrimonios de conveniencia y sus propias preocupaciones como señores de vasallos, aunque en esta época la aristocracia ejerce el poder más jurisdiccionalmente que de facto como en la Edad Media. Celebraban fiestas y banquetes, acudían a cacerías o litigios judiciales, organizaban juegos y justas de tradición medieval... En concreto, la corte flamenca era muy ostentosa y Carlos V quiso vivir en Castilla disfrutando de los mismos placeres que en Flandes, y quedarse encerrado en palacio no era uno de ellos. Le encantaba ir de caza y adoraba el antiguo ideal de los caballeros. 

4) Escenarios enclaustrados. La ficción histórica aborda lugares muy distantes de la geografía europea, y tan pronto estamos en España como tan pronto en Francia, en Inglaterra... pero siempre es lo mismo: sitios cerrados. El palacio. No salimos de palacio nunca. La serie pretende transmitirnos una imagen un tanto idealizada. Los reyes no se pasaban la vida encerrados firmando cartas de privilegios. Al contrario, los nobles nacían para luchar, pero cuando no había guerra, para disfrutar, y si había algo que odiasen y les difamase de verdad era trabajar con las manos. En la época los trabajos pesados y manuales eran considerados de "pecheros" (gente no privilegiada y que pagan impuestos directos e indirectos). Hacen falta escenarios variados y más exteriores, porque el interior no se distingue demasiado. Recordad que estamos en el Renacimiento. 

5) No hay mala sangre. Aunque sí que la haya, aunque haya competencia entre los personajes, ninguno hasta el momento se ha manchado de sangre las manos. Todo va en la línea de lo predecible. Los interesados no urden planes de asesinato, ni conspiraciones ni nada por el estilo, nada que añada un toque de misterio a la serie y que nos haga pensar en posibles culpables. Por supuesto que, si lo hubiera, sería ficción y no Historia, pero para eso ya están los libros. Si una serie se limita solo a lo histórico, se convierte en documental, y para documentales ya tenemos muchos en Canal Historia (CH) y Discovery Max. 

La serie está a tiempo de evitar el desastre pero, por desgracia, es un trabajo ya hecho, y los guionistas no lo hacen según la marcha. Todo depende de cómo se resuelvan los próximos tres o cuatro capítulos, y de cómo gire el argumento una vez que Carlos sea proclamado emperador. Como han querido decir los asesores históricos anoche, prácticamente estamos en una "primera fase" del relato. Ahora bien, como esto siga así (y parece que es probable que los datos se conviertan en tendencia), auguro otro 1% menos de audiencia el lunes que viene, una posible caída al 12,2% y una bajada al tercer o cuarto puesto del Prime Time.


martes, 15 de septiembre de 2015

"Carlos, rey emperador", entre el "Puente" y la "Voz"

"Carlos" lucha y se mantiene entre los mejores puestos del Prime Time del lunes.
Resultados de audiencia

"Carlos, rey emperador", la nueva ficción histórica de TVE, se estrenó la semana pasada con un 15% de audiencia, algo más de dos millones de espectadores, y estuvo entre los primeros puestos del ránking de los más vistos de la tarde. Después de ostentosas presentaciones, el joven rey comienza  a mostrar sus armas para acorralar a la audiencia: si bien anoche no fue  líder, lo cual es predecible teniendo en cuenta la popularidad de "La Voz Kids", el monarca quedó entre el segundo y el tercer puesto de los programas con más share. 

Durante la tarde, la TVE (La 1) es, junto con La 2, una de las cadenas menos vistas, encabezando la cola del ranking con un 6%, solo por delante de La 2, que fue la menos vista, con un ridículo 2%. Telecinco y Antena 3 son las líderes de la tarde-noche. Los motivos ya les conocemos, pues es deplorable la programación tanto de La 1 como de La 2, ésta última con documentales mil veces vistos y mil veces repetidos. La curva de la audiencia cambia radicalmente a las 22:00 de la noche, hora Prime Time: La 1 casi se gana un 2º puesto con "Carlos, rey emperador", que le sacó la espada a la serie de Antena 3, duelo que acabó en tablas dado el 11'9% de share en ambas ficciones, lo cual no está mal, ya que "El secreto de Puente Viejo" lleva unos años ya en Antena 3 y el público suele ser fiel e inclinarse por las series conocidas. 

La serie renacentista comenzó con un 11% de audiencia pero fue incrementándose paulatinamente hasta el 14% final. De hecho, la curva de audiencia marca el pico en que comienza "Carlos, rey emperador". El resultado global no es malo, pero sí que empeora el obtenido la semana pasada, pues desciende un 1% la cuota de share, lo cual es negativo pero no alarmante. A medida que transcurría el Prime Time, descendía la curva de Antena 3 y subía La 1, lo cual puede estar condicionado por la publicidad, pues La 1 no introduce anuncios. La gran ganadora, como siempre, "La voz Kids", que se desborda y mejora los resultados de la semana anterior con un 29% de audiencia. 

Lo dicho, anoche "Carlos" se movía entre el "Puente" y la "Voz". No se trata de que no suscite interés, más bien todo lo contrario, pero la falta de acción y el excesivo drama de anoche pudieron pesar para que parte del público dejase de ver el episodio por momentos. En resumidas cuentas, se podría decir que la serie no va a "atrapar" a un público diferente, y se prevé que no lo haga en sucesivos capítulos. 

http://www.formulatv.com/audiencias/2015-09-14/franjas/

http://www.vertele.com/noticias/la-voz-kids-29-2-crece-imparable-y-carlos-14-cede/


Review/resumen del capítulo: Cartas sobre la mesa

Poco a poco, la serie comienza a perfilarse y se van dibujando con finas y hasta transparentes líneas el nexo de unión entre los distintos personajes. Tras jurarle plena fidelidad, su hermano Fernando aprovecha para acercar posiciones al joven rey. Los dos salen juntos a cazar en mitad de la nevada y, como adolescentes que ambos son, estrechan lazos. Por su parte, Germana de Foix, que apoya a Fernando, seduce a Carlos con sus encantos y eso le procura un gran acercamiento. La viuda del Católico utiliza como prerrogativa la soledad y escasez de respaldos en la corte, el hecho de que tanto ella como él son extranjeros para Castilla. Esto no implica la desaparición del partido fernandino, sino un cambio en las estrategias cortesanas por manipular a Carlos. Si al principio pretendían ser la sombra que le hiciera frente, ahora serán la sombra que le siga para bien y para mal. 

Respecto a Chiévres y Adriano de Utrecht, el segundo mucho más precavido que el primero, prácticamente acaparan la atención del rey, hasta el punto de que Chiévres no le deja solo ni para ir al baño; es el padre sobreprotector que le falta al joven, y en la corte no pasa nada sin que él lo sepa. Finalmente, Carlos termina por culparlo de sus decisiones. Sí, sus decisiones, porque se da cuenta de que, aunque él es el que tiene la última palabra, Chiévres es la mano que la ejecuta. En definitiva, Carlos reina pero no gobierna, y se muestra muy inseguro de sus capacidades para dirigir un reino del que desconoce hasta su lengua, lo que hace que tenga que recurrir a Chiévres o a Adriano para desayunar, para merendar, para comer y para cenar. Sospecha que, en realidad, la mitad de los que están a su alrededor no le quieren por lo magnánimo que es, sino por su ingenuidad y para sacar algún que otro provecho, y cuando las pasiones se interponen, Carlos va dando palos de ciego. Pero no sabe cómo poner remedio a ello; ni siquiera sabe qué debe de hacer,o qué decisión tomar, con la provisión enviada por el gobernador de las Indias, y menos cómo hablar en una sesión de cortes: en mitad del salón, es como una estatua viviente cuya lengua es Chiévres. 

Carlos debe aprender que la paciencia es una virtud. Nada más llegar, no puede ganarse el corazón de los castellanos, así, de buenas a primeras. Tiene que demostrar que se preocupa por Castilla, y si por algo el asunto le ha salido rana, es por el tema de los nombramientos. Chiévres es partidario de que el rey consiga apoyos de los naturales flamencos, ya que no parecen querer dárselo los castellanos, y por ello consigna los cargos importantes a los extranjeros, lo que no hace sino que Carlos se quede aún más solo. Para la nobleza castellana, esto es un castigo, no una merced. Con razón acaban acusándole de impotente y de no saber gobernar, porque los que gobiernan son sus consejeros. Ellos lo consiguen todo con una firma y él como rey no logra nada.

Así, pareciera que los intereses están muy divididos, y que cada bando comienza a mostrar ya sus cartas. Los amigos se vuelven enemigos, y los enemigos son la mejor baza. Carlos sabe que su amistad con Fernando es como una puerta a Castilla, porque al menos él es castellano pero, por el contrario, debe alejarlo de su persona en contra de su voluntad, ya que la nobleza y los otros estamentos se apoyan más en Fernando y eso le resta poder. Para consolidarse como monarca, debe enviar a su hermano a Flandes. Tiene que empezar a tomar sus propias decisiones y evitar que los consejeros acaparen más poder que el mismo rey. 

Puntos + y puntos - del capítulo

Punto +: el rey ingenuo que no sabe gobernar. En el siglo XVI existía también una literatura que circulaba en torno a estos temas, a propósito de la multiplicidad de atenciones y cuestiones que los reyes debían atender. Dado que no podían abarcarlo todo, delegaban sus funciones. Los secretarios de Estado y los validos fueron figuras muy criticadas y la muchedumbre a veces creía que los reyes ya no sabían reinar, dado que todo lo hacían otros en su lugar. Otro razón que motivaba el desconocimiento de los monarcas era su propia formación, ya que recibían una instrucción muy básica y ahí no entraban asignaturas como "política diplomática"; también, en ocasiones, debían afrontar el reinado siendo demasiado jóvenes, y el hecho de estar rodeados siempre de consejeros y escoltas retrasaba su "emancipación". 

Punto +: Carlos, la Razón de Estado, y Francisco I, el despotismo. Aunque Francisco I tenga poco protagonismo, es el rey absoluto por excelencia, mientras que Carlos V  es el monarca que gobierna con la razón y la potestas ordinaria. Generalmente los monarcas actuaban siempre con potestas ordinaria, es decir, respetando las leyes del reino, pero en ocasiones hacían valer su potestas extraordinaria en momentos contados y exclusivos. Esto podía traducirse en aumentos de la presión fiscal para financiar conflictos de prioridad que atentasen contra la seguridad nacional. En todo caso, siempre debían ser medidas justificadas para un bien común. En el capítulo, podríamos decir que si Francisco I se pasa de listo con los derechos sucesorios, Carlos V no sabe de qué va la fiesta de los nombramientos regios. 

Punto - : Carlos no sabe ni papa de castellano. En efecto, Carlos V no sabía hablar castellano, y más vale que los guionistas no nos hagan creer que aprendió el idioma en cuatro días. Se trata de un "gazapo" que ya se vió en el primer capítulo. ¿Cómo iba a entenderse Carlos V con su madre doña Juana? Además, es probable que no tuviera mucho tiempo para aprenderlo, ya que pasó poco tiempo en España. En la escena de cortes, Carlos es como una momia que mira y respira, pero no habla. Quizás parte de estas secuencias debieran de haberse subtitulado, como en otras series, para que pudiésemos ver a Carlos desde dos perspectivas distintas: desde su propia lengua como uno más de los suyos, y desde la de los castellanos, lo que tal vez, por otro lado, hubiera resultado excesivo y no hubiera gustado tanto al público.

Conclusión: la trama se desarrolla lenta y en ocasiones las escenas parecen más de teatro debido a la falta de exteriores; abundan los diálogos y las intrigas están ahí, pero quizás al capítulo le falta un "punto" extra. No se puede decir que haya ni buenos ni malos, ya que sólo existen intereses de por medio. La monarquía no peligra, por su legitimidad, y el romance entre Carlos y Germana de Foix resulta un poco adicional. Puede que el capítulo no enganche lo suficiente, aunque los decorados, las expresiones y el vestuario son impecables. Se acerca en cierta medida a "Los Tudor" y se demuestra que la política del día a día es un "Juego de Tronos", pero si algo le resta al segundo capítulo, en mi opinión, es la acción que vimos en el episodio piloto. Creo necesarias unas dosis de tensión e intriga más profundas. Por supuesto, a la serie aún la queda mucho desarrollo y, normalmente, los primeros 3-4 capítulos siempre resultan los más áridos. Por lo que se ha visto del avance de la semana próxima, parece que la cosa promete más con la elección de Carlos V como nuevo emperador. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Marcando territorio: "Zoo", la nueva apuesta de Cuatro


Anoche Cuatro se inclinó por una nueva ficción que relata lo que ocurriría si en un futuro la fauna silvestre (y la doméstica) dijeran "no más" al dominio de la raza humana sobre el ecosistema terrestre: "Zoo". El primer capítulo comienza con algunas tramas geográficamente inconexas que muestran distintos incidentes entre animales y personas: mientras en un safari fotográfico un grupo de gente es atacada por varios leones macho, en Los Ángeles tiene lugar un hecho similar con dos leones que escapan del recinto del zoológico. Entre tanto, la rebeldía parece haber contagiado también al mejor amigo del hombre, el perro, y a su histórico némesis, el gato. Los perros se congregan en pequeñas jaurías organizadas y los gatos escapan momentáneamente de sus casas para hacer lo propio sin que sus dueños sospechen que traman algo. Se producen los primeros derramamientos de sangre, y en medio de investigaciones policíacas y periodistas, lo único que parece responder a los ataques es la vieja teoría de un científico descreído.

Se podría decir que "Zoo" ha estado marcando territorio sigilosamente entre sus programas rivales. No ha logrado unas cuotas de share demasiado llamativas como estreno en la cadena. De hecho, en Vertele se registró anoche un 13,4% de share durante el primer capítulo (no está nada mal), subiendo luego con el segundo episodio emitido justamente a continuación a un 14,7%, moviéndose entre los 2.660.000-2.330.000 espectadores en cifras redondas, logrando la medalla de bronce al quedar entre los tres programas más vistos de la noche del jueves. El primer puesto ha sido para "Velvet", una serie que parece más orientada a un público adolescente, ambientada en la década de 1950 y con toques de romanticismo, con un 20% de audiencia; le sigue en segundo lugar "El Hormiguero", con un 16% de expectación. Por detrás de "Zoo" quedan "Águila Roja", que ya va por su séptima temporada,  o "El Intermedio", entre otros. La serie del "ninja" del siglo de oro español se queda con sólo un 12% de audiencia, siendo superada por su otra propuesta histórica de los lunes "Carlos, rey emperador", que recaudó hasta un 15%, lo cual la posiciona en el límite de lo aceptable.

"Zoo" logra unas cuotas nada desdeñables de share, y quizás eso la posibilite renovación y una nueva temporada. Además, como colofón de ello, está el hecho de que su segundo capítulo atrajo la atención de más televidentes y que Cuatro apenas irrumpió con publicidad salvo un puntual momento de 2 minutos y alguno otro de 4 o 6, junto con un corto más largo hacia el final, mientras que sus vecinas, salvo imprevistos que desconozco, optarían por la publicidad larga. No hemos de olvidar que la publicidad puede ser clave en la captación de share. Si Cuatro mantiene esta estrategia los jueves, quizás "Zoo" tenga la oportunidad de ver aumentada su audiencia y llegar al 15%, o incluso superarlo, y ver la luz con una posible segunda temporada. De momento, los animales no han tomado el control de la televisión, pero se han hecho un hueco bastante importante entre la programación de los jueves. Habrá que esperar a ver si los leones de "Zoo" logran comerse al público la próxima semana.

http://directamentetv.blogspot.com.es/2015/09/jueves-100915-velvet-regresa-con-minimo.html