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viernes, 11 de septiembre de 2015

"Zoo": De la teoría a la ciencia, de la ficción a la realidad

¿Sería posible, en un futuro no muy lejano, una conspiración animal mundial como en "Zoo"?




Seguro que al terminar de ver los dos capítulos de ayer, más de uno se preguntó si esto podría llegar a ocurrir de verdad... o peor, si ya está pasando ahora mismo. Tras la emisión de la serie, Cuatro optó por un documental relacionado con los animales más peligrosos para el ser humano, interesante, pero que, en definitiva, nos dejó en ascuas. Ésta, la que plantea la serie, es la gran pregunta del millón, para la que es posible que no haya una única respuesta, ni una única teoría. Pero, de nuevo ¿es posible de verdad? Quizás, pero con un índice de probabilidad ínfimo, y no sería a escala planetaria, sino a nivel de especies concretas.




Los animales poseen, por así decirlo, un código genético determinado por sus orígenes biológicos y los genes aportados por sus progenitores. Se trata de conductas previsibles. Frente a un estímulo, pueden reaccionar de diversas formas, pero atendiendo siempre a un marco previo básico, que se puede reducir, para entendernos, a:

1) Luchar
2) Huir
3) Evitar

Las tres mismas variantes fueron descritas por César Millán, el entrenador de perros, en el programa "El encantador de perros" de Cuatro, hace algunos años. En un especial del mismo, también se tuvo la oportunidad de conocer a un "encantador de caballos" cuya filosofía consistía en lo mismo: la rehabilitación psicológica de los animales para hacerlos sociables a las personas. Es un esquema básico y que siempre se repite, sin importar demasiado la especie de que se trate, de modo que sería más que difícil que añadiésemos a ese esquema tripartito opciones como "llamar por teléfono" voluntariamente, lo cual pudimos ver reflejado en la serie cuando los tres leones subieron al malherido "Rafiki" al árbol y encendieron el móvil de éste de un zarpazo para preparar, a propósito, la trampa. El que un animal reaccione de diferentes formas preestablecidas depende de varias factores, como los genes de sus progenitores, ya que los instintos se heredan parcialmente, el nivel de socialización del individuo con otros de su especie, la atención proporcionada por sus progenitores o la posición jerárquica dentro del grupo y su personalidad. 






Los instintos de un animal condicionan su comportamiento y  afectan en gran medida sus respuestas a un estímulo, y de alguna forma, influyen en la selección natural, por lo que  sólo los ejemplares con instintos más aptos, entre otras caraterísticas, sobreviven. Por ejemplo, existen gatos curiosos y gatos más retraídos, dentro de una tendencia general a la desconfianza en lo extraño. Si en algún momento un gato se siente atraído especialmente por un coche y se acerca a él, y éste se pone en marcha, corre peligro de ser atropellado, pero eso no sucedería si en vez de haber mostrado curiosidad, hubiera demostrado miedo o evitación. A fin de cuentas, no es tan diferente de lo que nos pasa a los humanos: algunos sienten vértigo y jamás harían puenting, y otros no lo sienten y se arriesgan a perder la vida. 




El hecho de que esos instintos cambien, no es probable de hoy para mañana. Se trataría de un proceso natural de tipo evolutivo, una modificación de la herencia de los instintos que podría ir asociada o no a un aumento del tamaño cerebral o a una mejora cognitiva general, por ejemplo. Además, como tal proceso adaptativo, conllevaría miles o millones de años. Nosotros no lo notaríamos. Sin embargo, el hombre, mediante el uso de las tecnologías, sí podría propiciar o acelerar dicho proceso y alterar  esas bases. Es en ese supueso científico en el que se basó la película "Deep Blue Sea" con los tiburones. Sería viable mediante la modificación genética de los genes que codifican los instintos, que podrían potenciarse o reducirse para conseguir diferentes resultados. Algo similar ocurre con el perro y el lobo: el lobo es el antepasado de todas las razas de perros, hasta el punto de que el mejor amigo del hombre no es más que una variante estilística mejor adaptada a la compañía humana. Sin embargo, existen diferentes tipos de perros, cada raza especializada en la realización de determinadas tareas. Algunas están pensadas para ser inteligentes y colaborativas con sus dueños, por lo que desarrollan más su inteligencia, como el pastor de Shetland, el Border Collie o el Pastor Belga; otras, en cambio, tienen una musculatura y una mandíbula perfecta para atrapar o cobrar presas, o para infligir daño, como  los Pit Bull, Boxer y Bull Terrier; algunas, por el contrario, presentan un aspecto más lobuno y poco evolucionado, más cercano a sus orígenes y con comportamientos reminiscentes, caso del Alaskhan Malamute, Husky Siberiano, Samoyedo o Akita Inu. Según el instinto que se potenció del lobo original, surgieron diferentes tipos de perros. Y sí, un perro puede morder y ser agresivo, pero por ejemplo, aunque un Collie muerda a una oveja y la derribe intentando agruparla con el rebaño, su instinto asesino está atenuado, y no la mata, mientras que en el caso del lobo, éste la atacaría hasta la muerte para sobrevivir. Si lográsemos cambiar esas conductas, las nuevas reacciones podrían resultar inesperadas e imprevisibles.

La serie plantea una conspiración animal en la que todas las especies ven como amenaza única al hombre. Si atendemos al lenguaje de cada género animal, vemos que esto no sería  más que ciencia ficción: el hombre se comunica básicamente mediante el lenguaje oral, pero muchas otras especies emplean la comunicación corporal para expresarse y los gestos no coinciden en nada con los nuestros: si uno le sonriese a un chimpancé, el primate lo interpretaría como una señal de advertencia o de agresión, de desafío, y si se le ocurriera enseñarle sus dientes a un perro, el can le imitaría, pero no por afecto. Así, pues, sería prácticamente improbable que animales de diferentes especies se coordinasen para aniquilar la humanidad, ya que no podrían organizarse colectivamente ni entenderse correctamente entre ellas. Un leopardo no podría interactuar con una abeja, porque los insectos, por lo general, se comunican mediante secreciones denominadas feromonas o por posiciones corporales, en menor medida, y su cerebro es diminuto y casi carente de memoria. 




Desde el punto de vista de las relaciones depredador-presa, también sería imposible. No sería posible que diferentes especies se coordinasen colectivamente para afrontar una supuesta amenaza común que no sería ni sentida ni comprendida más que en la conciencia de cada individuo en diferente medida. Muchas especies de tipo "presa" no se unen para combatir a sus depredadores. En el caso de los búfalos africanos, esto es una excepción, ya que protegen a sus crías formando círculos defensivos contra su mayor enemigo, los leones. Un animal experimenta un peligro pero no es capaz de comunicárselo a otros, y menos a una especie distinta de la que pertenece. 

En conclusión, si se produjese algún incidente parecido al que hemos visto en "Zoo", probablemente no seríamos conscientes, y en la mayoría de los casos, por lógica y por estadística, jamás ocurriría. Dado el caso, sería un fenómeno aislado y como mucho se produciría entre miembros de una especie concreta, que a lo sumo se extendería dentro de un único género animal. 


Marcando territorio: "Zoo", la nueva apuesta de Cuatro


Anoche Cuatro se inclinó por una nueva ficción que relata lo que ocurriría si en un futuro la fauna silvestre (y la doméstica) dijeran "no más" al dominio de la raza humana sobre el ecosistema terrestre: "Zoo". El primer capítulo comienza con algunas tramas geográficamente inconexas que muestran distintos incidentes entre animales y personas: mientras en un safari fotográfico un grupo de gente es atacada por varios leones macho, en Los Ángeles tiene lugar un hecho similar con dos leones que escapan del recinto del zoológico. Entre tanto, la rebeldía parece haber contagiado también al mejor amigo del hombre, el perro, y a su histórico némesis, el gato. Los perros se congregan en pequeñas jaurías organizadas y los gatos escapan momentáneamente de sus casas para hacer lo propio sin que sus dueños sospechen que traman algo. Se producen los primeros derramamientos de sangre, y en medio de investigaciones policíacas y periodistas, lo único que parece responder a los ataques es la vieja teoría de un científico descreído.

Se podría decir que "Zoo" ha estado marcando territorio sigilosamente entre sus programas rivales. No ha logrado unas cuotas de share demasiado llamativas como estreno en la cadena. De hecho, en Vertele se registró anoche un 13,4% de share durante el primer capítulo (no está nada mal), subiendo luego con el segundo episodio emitido justamente a continuación a un 14,7%, moviéndose entre los 2.660.000-2.330.000 espectadores en cifras redondas, logrando la medalla de bronce al quedar entre los tres programas más vistos de la noche del jueves. El primer puesto ha sido para "Velvet", una serie que parece más orientada a un público adolescente, ambientada en la década de 1950 y con toques de romanticismo, con un 20% de audiencia; le sigue en segundo lugar "El Hormiguero", con un 16% de expectación. Por detrás de "Zoo" quedan "Águila Roja", que ya va por su séptima temporada,  o "El Intermedio", entre otros. La serie del "ninja" del siglo de oro español se queda con sólo un 12% de audiencia, siendo superada por su otra propuesta histórica de los lunes "Carlos, rey emperador", que recaudó hasta un 15%, lo cual la posiciona en el límite de lo aceptable.

"Zoo" logra unas cuotas nada desdeñables de share, y quizás eso la posibilite renovación y una nueva temporada. Además, como colofón de ello, está el hecho de que su segundo capítulo atrajo la atención de más televidentes y que Cuatro apenas irrumpió con publicidad salvo un puntual momento de 2 minutos y alguno otro de 4 o 6, junto con un corto más largo hacia el final, mientras que sus vecinas, salvo imprevistos que desconozco, optarían por la publicidad larga. No hemos de olvidar que la publicidad puede ser clave en la captación de share. Si Cuatro mantiene esta estrategia los jueves, quizás "Zoo" tenga la oportunidad de ver aumentada su audiencia y llegar al 15%, o incluso superarlo, y ver la luz con una posible segunda temporada. De momento, los animales no han tomado el control de la televisión, pero se han hecho un hueco bastante importante entre la programación de los jueves. Habrá que esperar a ver si los leones de "Zoo" logran comerse al público la próxima semana.

http://directamentetv.blogspot.com.es/2015/09/jueves-100915-velvet-regresa-con-minimo.html